El diésel y la gasolina, sobre todo el primero, se está encareciendo tanto que es lógico pensar que las alternativas eléctricas pueden resultar más atractivas. Sin embargo, desde el sector apuntan que la tensión prolongada acabará afectando por medio del precio de la electricidad o a través de una inestabilidad que afectará a la capacidad de compras
¿El entorno invita a pensar que los eléctricos van a seguir ganando cuota en detrimento de los coches de gasolina y diésel? Sí y no. Un entorno incierto como el actual implica que un acto de compra como el de un vehículo reclama una mayor prudencia y se ve influido por múltiples factores, pero sobre todo por una reducción de la capacidad de compra.
Los expertos que han hablado con Capital confirman la lógica que tiene pensar en un vehículo eléctrico como una alternativa razonable a los que funcionan por combustión, pero no todo se reduce a eso. Arturo Pérez de Lucía, director general de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso de la Movilidad Eléctrica (Aedive), coincide en que usuarios intensivos, conductores profesionales o bien aquellos que cuentan con una flota de vehículos, pueden conseguir un "ahorro operativo evidente".
En esa línea, Ángel García, de la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos (AUVE), argumenta que los aumentos de precios actuales se acaban notando. De hecho, el diésel se incrementó un 20% en marzo, mientras que la gasolina hizo lo propio en un porcentaje cercano al 10%.
Ahora bien, las cifras disponibles hasta ahora no reflejan la dinámica en su conjunto, dado que el mercado está condicionado por los plazos de entrega, la disponibilidad de modelos y las ayudas públicas, afirma el portavoz de Aedive. En AUVE señalan que notan interés, "pero aún no tenemos datos que confirmen ese traslado hacia el vehículo eléctrico".
¿Qué dicen las cifras? Por el momento, las matriculaciones no se resienten, según los registros que publican Anfac, Faconauto y Ganvam. En este primer trimestre se han matriculado algo más de 300.000 unidades, con el mes de marzo como especialmente frugal. De hecho, en el tercer mes del año se vendieron 130.340 vehículos, el 43% del total del trimestre.
Este crecimiento se produjo pese al desplome de las matriculaciones de vehículos con motorización tradicional, gasolina y diésel. Los vehículos puros de gasolina alcanzaron 71.844 matriculaciones, mientras que los diésel quedaron en 11.934, con sendas caídas del 18% y el 27%. En ese sentido, los diésel representan una cuota inferior al 4% del total, mientras que los gasolina se estabilizan por debajo del 24%.
El resto de tipos de propulsión compensaron con creces las caídas de la combustión interna. Los híbridos no enchufables (HEV) se mantienen como la motorización más popular entre los conductores españoles, con una cuota del 47,3% de las ventas del marzo y 61.370 operaciones, un 25% más sobre el año anterior. En el conjunto del trimestre, los híbridos no enchufables superaron los 144.000 vehículos matriculados, un 18% más, hasta alcanzar una cuota del 40%.
Por su parte, en el primer trimestre la cifra de ventas de vehículos híbridos enchufables (PHEV) crecieron un 74,2%, es decir, estuvieron muy cerca de duplicar los datos de hace un año, con 35.740 unidades comercializadas en los tres primeros meses del año.
Por otro lado, los 100% eléctricos alcanzaron 30.702 unidades, un 39% más que en el primer trimestre del año anterior. De tal forma, suman una cuota del 8,5%.
En Europa, la dinámica es similar. Las ventas de vehículos eléctricos de batería (BEV) han crecido un 32,4% interanual este primer trimestre, hasta las 546.937 unidades comercializadas en el continente, representando dos de cada diez entregas en el mercado de la Unión Europea hasta marzo (19,4%).
Como efecto colateral y de vuelta a España, la recaudación por matriculaciones se ha resentido. Según los datos de la Agencia Tributaria, lo recaudado se ha reducido un 12,5% en el primer trimestre, hasta los 167 millones de euros.
Esos ingresos tributarios se producen a pesar del incremento de las matriculaciones y la subida de precios de los coches. No obstante, y como muestran los datos, el impuesto de matriculación discrimina por etiquetas, de manera que los coches con etiqueta 0 no están sujetos a dicho gravamen. Dentro de esa categoría entran los eléctricos puros, así como los híbridos enchufables. En total, este tipo de vehículos gozaron de un incremento de matriculaciones de casi el 60%.
Eso sí, los precios reflejan cierto incremento, dado que el precio medio de los coches que se compraron los españoles alcanzó los 24.118 euros en el primer trimestre, un 2,12% más que en el mismo periodo del año anterior.
La inestabilidad económica pone en jaque las ventas
Pese a que estos datos confirman la tesis, no es oro todo lo que reluce. "El riesgo es estructural", recalca García. Por ello, no solo hay que considerar el impacto que tiene esta crisis sobre los combustibles, sino también sobre todo tipo de productos y materias primas, también las que se utilizan para fabricar los coches.
García, además advierte sobre que "el precio de la energía se verá afectado en algún momento". Eso sí, cree que es una ventaja que España esté apostando por la electrificación. "Como proyecto de país, apostamos por el uso de energías alternativas, así que, cuanto más independientes seamos, mejor", remacha.
Por su parte, Pérez de Lucía también identifica riesgos, "aunque a priori el contexto parece favorable". "El encarecimiento energético también afecta a la fabricación de vehículos y baterías", comenta el portavoz de Aedive.
Asimismo, un escenario de desaceleración económica perjudica las ventas de vehículos. Y, por último, indica que "un crecimiento rápido de la demanda sin planificación puede generar cuellos de botella", en referencia a la capacidad de la red eléctrica.
Ahora bien, eso no quita la cuestión de base, que "el contexto geopolítico está acelerando la electrificación de flotas", reflexiona Pérez de Lucía. En parte, por los motivos ya vistos, que tienen que ver con el intento de "reducir exposición a la volatilidad del petróleo, mejorar la previsibilidad de costes energéticos y cumplir objetivos de RSC y regulatorios".
En ese sentido, es cada vez más común la firma de contratos de electricidad a largo plazo, que eliminan la incertidumbre del precio del combustible en las gasolineras.
García también es escéptico con la posibilidad de que esta situación acabe empujando al usuario hacia el eléctrico. "En cuanto duda, el usuario deja de comprar, así que cuanto más estable es el entorno, más consumo hay", concluye.
El portavoz de AUVE lamenta, además, que "en España vamos un poco por detrás en la penetración del vehículo eléctrico". Si en nuestro país se sitúa por debajo del 10% en términos globales, en Portugal los vehículos 100% eléctricos duplican esa cuota, si bien es cierto que los coches con algún tipo de hibridación han ganado enteros en España en los últimos tiempos.
Eso supone que el sector tenga que ponerse las pilas, si bien, como señala el portavoz de AUVE, nuestro país haya superado los 55.000 puntos de carga. No obstante, la cuestión crucial, dice García, es que ese número refleja un número de enchufes, pero lo que se necesitan son cargadores para que sea viable hacer un viaje.
"Hay operadores como Zunder, Repsol o Moeve que están dando grandes pasos, pero es cierto que un cargador lento no siempre cumple los requisitos para acercar y mejorar la experiencia de uso", considera García.
De su lado, Pérez de Lucía sostiene que "el sector está intensificando inversiones, especialmente en redes de recarga rápida y ultrarrápida en corredores estratégicos, así como soluciones de recarga vinculada (doméstica y corporativa), integración con energías renovables y almacenamiento".
Ahora bien, en su opinión, "el despliegue sigue condicionado por trámites administrativos, acceso a red y rentabilidad en fases iniciales". Para el presidente de AUVE, no se trata solo de la compra de los coches o la infraestructura de recarga, sino del entorno completo.
"Lo primero es la persona que te lo vende", explica al respecto de los comerciales de los concesionarios. Esta tecnología es distinta, por lo que el vendedor debe tener el suficiente conocimiento para explicar todos los detalles con precisión. Lo mismo ocurre con los talleres y los repuestos. El objetivo, insiste, es que "toda la cadena de valor acerque la experiencia de usuario".
También las marcas tienen su parte de responsabilidad. "Electrificar los vehículos es un gran reto, pero hay muchas marcas que tienen el 60 o el 70% de su catálogo de propulsión eléctrica", remarca García.
Más como un deseo que como un vaticinio, García espera "que haya tranquilidad, que todo se normalice y que podamos tener estabilidad en el mercado". Mientras tanto, su asociación cuenta ya con 16.000 socios y con solicitudes de alta que rondan las 600 a la semana.
Pérez de Lucía critica varios obstáculos que siguen frenando al vehículo eléctrico, como es la burocracia y la tramitación de los puntos de recarga. También habla de ese contexto general que acompañe, al igual que García.
Y toca dos puntos claves: el precio, "aún superior al de combustión", así como la incertidumbre regulatoria. "En un contexto de precios altos del combustible, estas barreras se vuelven más críticas, ya que limitan la capacidad de respuesta del mercado", comenta el director general de Aedive.
Teniendo en cuenta todas estas circunstancias, desde Aedive se plantean tres posibles escenarios. El primero de ellos, optimista, que contemplaría un rápido aumento de cuota de mercado del vehículo eléctrico, que tendría lugar a la par que el crecimiento de la infraestructura de recarga.
Luego, el escenario intermedio da por hecho que existirían barreras estructurales que limitan el crecimiento. Ello supondría que la electrificación sería más rápida en flotas que en particulares.
Y, por último, se encuentra la posibilidad de un escenario tensionado, donde el crecimiento sería irregular por una fuerte escalada de precios. Ello crearía grandes dificultades para las empresas y las familias para afrontar inversión o compras.X
