Según la organización de autónomos UPTA, casi la mitad de los nuevos negocios por cuenta propia en España cierran antes de cumplir tres años. Esta tendencia se intensifica al finalizar la 'tarifa plana', cuando los emprendedores deben asumir el coste total de cotización junto con otras obligaciones fiscales y comerciales.
España cuenta con más de 3,4 millones de trabajadores autónomos afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social. De estos, 434.477 se acogen a la 'tarifa plana', que permite cotizar por la base mínima de 950,98 euros mensuales, resultando en una cuota de aproximadamente 291 euros al mes, o 3.492 euros al año.
El coste neto real de la bonificación para la Seguridad Social es inferior al montante total, dado que se descuenta la cuota reducida abonada por los beneficiarios. Además, algunas comunidades autónomas participan con programas de "cuota cero", devolviendo cotizaciones pagadas durante el primer o segundo año de actividad.
El modelo actual, pese a facilitar el acceso al autoempleo, "no garantiza la viabilidad real de muchos negocios", advierte UPTA.
UPTA señala que la 'tarifa plana' puede convertirse en una "trampa" para quienes emprenden sin suficiente preparación o sin un proyecto sostenible. Este escenario puede derivar en deudas, impagos y cierres prematuros de negocios, con consecuencias significativas para los emprendedores.
La organización propone que las ayudas de la 'tarifa plana' incluyan formación, asesoramiento obligatorio y la presentación de un plan de negocio viable. "La 'tarifa plana' debe ser una herramienta real de consolidación de negocios y generación de empleo estable", afirma Eduardo Abad, presidente de UPTA. Abad recalca la necesidad de un debate profundo sobre la eficacia de estas ayudas, subrayando la importancia de garantizar la permanencia y consolidación de los negocios creados.
