Banco Santander se unirá a ACS y Telefónica en el consorcio privado encargado de desarrollar la gigafactoría de inteligencia artificial (IA) europea que España aspira a acoger. Aunque el consorcio aún debe ser aprobado por el Consejo de Ministros, se espera que el banco presidido por Ana Botín participe mediante financiación de deuda. No se descarta la inclusión de nuevas entidades en el futuro.
El consejero delegado de Telefónica, Emilio Gayo, ha subrayado la importancia de la participación de la compañía como desarrollador dentro de este consorcio público-privado, destacando su intención de mantener una participación minoritaria de entre el 10% y el 15% del capital. Estas declaraciones fueron realizadas durante una sesión de los Desayunos Esade, organizados por Esade Alumni, donde Gayo afirmó: "Tenemos que jugar un papel como desarrollador del proyecto, desde el punto de vista tecnológico, y también como comercializador posteriormente para los grandes".
El Gobierno español ha comprometido 250 millones de euros para este consorcio, que también incluirá la participación de empresas como Multiverse, Submer y la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), conocida como SEPI Digital. Esta iniciativa espera movilizar cerca de 4.000 millones de euros de inversión público-privada.
Los Gobiernos de España y Portugal han acordado explorar una candidatura conjunta para acoger una de las primeras gigafactorías europeas de IA, en un esfuerzo por reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos y China
Este proyecto plantea a Móra la Nova (Tarragona) y San Fernando de Henares (Madrid) como posibles ubicaciones para las sedes españolas. En colaboración con Portugal, ambos países podrían coordinar sus propuestas. Durante el Mobile World Congress, Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, expresó su confianza en que España logrará ser sede de una de las primeras gigafactorías de IA en Europa, después de presentar su candidatura en junio pasado.
La Comisión Europea considera que estas gigafactorías serán infraestructuras estratégicas cruciales para garantizar la "autonomía estratégica" de Europa en inteligencia artificial, supercomputación y almacenamiento de datos. Más allá de su función como centro de datos, la gigafactoría también se concibe como un clúster tecnológico e industrial que atraerá talento, fomentará la investigación y creará empleo cualificado de alto valor añadido.
