Las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) han elevado este viernes a 1.460 el número de casos confirmados del brote de ébola que comenzó a mediados de mayo en el este del país. Según el último balance, el virus ha provocado al menos 447 muertes.
El Ministerio de Sanidad congoleño ha detallado en un comunicado, publicado en redes sociales, que hasta el 1 de julio se han confirmado 1.460 casos, con 447 fallecidos y 213 personas recuperadas. Actualmente, 595 pacientes están recibiendo tratamiento. La cartera de salud ha destacado que la tasa de letalidad es del 30,6%, una disminución en comparación con el día anterior. Además, el seguimiento de los contagios alcanza una tasa del 82,7%.
La epidemia de ébola sigue concentrada en las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur
El Ministerio ha comunicado que 54 de los nuevos casos se han detectado en Ituri y Kivu Norte, lo que subraya la importancia de mantener una vigilancia epidemiológica activa en la región. Frente a esta situación, las autoridades de la provincia de Ituri han implementado una serie de medidas para intentar contener la propagación de la enfermedad.
Entre las medidas adoptadas se incluye la prohibición de manipular cadáveres, el cierre de piscinas públicas y el uso obligatorio de impermeables, máscaras y cascos para los conductores de mototaxis. Asimismo, se han impuesto restricciones al número de pasajeros en taxis, autobuses y minibuses, que deben lavarse las manos antes de subir, y se ha limitado a 50 el número de personas en reuniones públicas, según informa la emisora congoleña Radio Okapi.
La RDC, que en diciembre de 2025 declaró el fin del último brote de ébola en Kasai, es considerada el país con más experiencia del mundo en el manejo del ébola. Desde que el virus fue identificado en 1976 en un doble brote que tuvo uno de sus epicentros en Yambuku, a orillas del río Ébola, el país ha enfrentado más de una docena de brotes.
