El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha expresado su preocupación por la interrupción en el flujo del petróleo mundial, que podría tardar entre dos y tres meses en normalizarse completamente tras la reapertura del estrecho de Ormuz. Según el FMI, la reapertura del estrecho permitiría que una parte significativa de los flujos de petróleo se reanude, sin embargo, existen temores de que las interrupciones prolongadas puedan causar pérdidas permanentes en la oferta de crudo.
En su última publicación, el FMI indicó que la falta de financiación para reactivar los pozos petroleros podría agravar este problema a largo plazo. Tras el acuerdo provisional de paz entre Estados Unidos e Irán, los precios del petróleo bajaron notablemente debido a la liberación de grandes cantidades de crudo previamente retenidas, aunque las tensiones renovadas han presionado nuevamente sobre la oferta.
La crisis energética derivada del conflicto en Irán ha sido especialmente perjudicial para la oferta de crudo, a pesar de los esfuerzos por mitigar el shock mediante la reducción de la demanda, el aumento de la producción fuera de Oriente Próximo y el uso de reservas
El FMI ha subrayado la importancia de reponer las reservas de crudo a los niveles anteriores al conflicto, considerándolas esenciales para afrontar futuras crisis. Además, advirtió sobre la vulnerabilidad global debido a la dependencia de un único punto de estrangulamiento del petróleo, instando a la diversificación de las fuentes de energía, incluidas las renovables.
El organismo destacó que la flexibilidad de los mercados energéticos y las medidas políticas rápidas han aliviado temporalmente a la economía global. Sin embargo, añadió que un acuerdo duradero entre Estados Unidos e Irán podría facilitar la recuperación del suministro. Por último, el FMI insistió en la necesidad de fortalecer la resiliencia y la diversificación del suministro energético para evitar que crisis similares desestabilicen la economía mundial.
