El Gobierno del Reino Unido ha decidido nacionalizar British Steel, devolviendo la empresa al control estatal tras su privatización en 1988 durante el mandato de Margaret Thatcher. Esta medida busca asegurar el futuro de la producción de acero en el país y proteger los intereses nacionales, ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el anterior propietario, la compañía china Jingye, sobre la viabilidad de la empresa.
La nacionalización se ha materializado tras la aprobación de la Ley de Nacionalización de la Industria Siderúrgica y se efectúa después de que, en abril de 2025, el Gobierno británico tomara el control de la compañía. Esta decisión fue motivada por el riesgo de que British Steel cesara su actividad en Scunthorpe, lo que ponía en peligro cerca de 3.000 empleos.
British Steel es considerada por el primer ministro, Keir Starmer, como una parte integral del tejido nacional y un pilar de la fortaleza industrial británica
Starmer afirmó que esta decisión asegura el futuro de la siderurgia en el Reino Unido, protege empleos cualificados y preserva una capacidad industrial esencial. "Este Gobierno siempre actuará en interés nacional para apoyar a la industria británica, fortalecer nuestra economía y garantizar que las industrias de las que dependemos puedan prosperar durante muchos años", añadió.
Mantener la producción de acero en la planta de Scunthorpe es visto como crucial para la capacidad del Reino Unido de producir acero nacionalmente. Tras evaluar su impacto sobre la economía, infraestructuras críticas y seguridad nacional, el Gobierno concluyó que la propiedad estatal es la mejor forma de proteger la empresa y sus cadenas de suministro.
Además de la nacionalización, el Reino Unido ha implementado medidas comerciales para limitar las importaciones de acero libres de aranceles, reduciendo las cuotas en un 51%, y ha dispuesto ayudas energéticas para la industria siderúrgica, que suman cientos de millones de libras anuales a través del programa 'Supercharger' y el 'British Industrial Competitiveness Scheme'.
Rachel Reeves, ministra de Hacienda, defendió que el apoyo a la industria es clave para el crecimiento económico, y que el acero es vital para la seguridad, resiliencia y fuerza económica del país. Allan Bell, consejero delegado interino de British Steel, calificó la jornada como un "día trascendental" para la empresa y para el sector manufacturero británico, subrayando que la medida garantiza su futuro y fortalece la seguridad nacional e infraestructura.
