Economía

Quién controla el mercado mundial de los fertilizantes y por qué influye en el precio de los alimentos

Este mercado en una pieza clave para la seguridad alimentaria mundial.

Por Alberto Mesas

El precio de los alimentos depende de muchos factores como el clima, el coste de la energía, el transporte o la evolución de la demanda. Sin embargo, uno de los elementos más determinantes suele pasar desapercibido para el gran público, los fertilizantes. Sin ellos, la agricultura moderna difícilmente podría mantener sus niveles actuales de productividad, lo que convierte a este mercado en una pieza clave para la seguridad alimentaria mundial.

La importancia estratégica de los fertilizantes quedó especialmente patente tras la invasión rusa de Ucrania en 2022. Las sanciones internacionales, las restricciones comerciales y las dificultades logísticas alteraron el suministro de varias materias primas esenciales para la agricultura y dispararon los precios en los mercados internacionales.

Química y ciencia

Existen tres grandes grupos de fertilizantes minerales, los nitrogenados, elaborados principalmente a partir de gas natural; los fosfatados, obtenidos de roca fosfórica; y los potásicos, producidos a partir de minerales ricos en potasio. Cada uno presenta una geografía muy diferente, lo que hace que determinados países ocupen una posición dominante en el mercado mundial.

En el caso de los fertilizantes nitrogenados, Rusia desempeña un papel protagonista. El país es uno de los mayores productores y exportadores del mundo gracias a sus abundantes reservas de gas natural, principal materia prima para fabricar amoniaco y urea. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Asociación Internacional de la Industria de Fertilizantes (IFA), cualquier alteración en el suministro ruso tiene un impacto inmediato sobre los mercados internacionales.

Rusia también ocupa una posición relevante en el mercado de los fertilizantes potásicos junto con Bielorrusia. Antes de la guerra, ambos países concentraban una parte muy significativa de las exportaciones mundiales de potasa. Las sanciones impuestas a Bielorrusia y las dificultades comerciales derivadas del conflicto alteraron el equilibrio del mercado e impulsaron una fuerte subida de precios durante 2022. Después, la normalización parcial de las cadenas logísticas permitió moderar esa presión, aunque el mercado continúa siendo muy sensible a cualquier tensión geopolítica.

Otro actor fundamental es Marruecos. El país alberga cerca del 70 % de las reservas mundiales conocidas de roca fosfórica, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Además, la empresa local OCP Group se ha convertido en uno de los mayores productores y exportadores mundiales de fertilizantes fosfatados, suministrando productos a más de un centenar de países. Este liderazgo ha reforzado el peso geopolítico de Marruecos en un sector considerado estratégico para la agricultura mundial.

Canadá completa este grupo de grandes potencias gracias a sus enormes reservas de potasa, especialmente en la provincia de Saskatchewan. De acuerdo con el USGS, el país figura entre los principales productores y exportadores mundiales de este mineral, convirtiéndose en un proveedor esencial para numerosos mercados tras las restricciones que afectaron a Rusia y Bielorrusia.

Afectan al precio de los alimentos

La dependencia de suministro de unos pocos países preocupa desde hace años a varios organismos internacionales. La FAO ha advertido de que la volatilidad en los precios de los fertilizantes termina trasladándose a los costes de producción agrícola y, en muchos casos, al precio final de los alimentos. Cuando los fertilizantes se encarecen, numerosos agricultores reducen su utilización o modifican sus cultivos, lo que puede afectar al rendimiento de las cosechas.

Europa no es ajena a este problema. La fabricación de fertilizantes nitrogenados consume grandes cantidades de gas natural, por lo que la crisis energética de 2022 obligó a reducir temporalmente la producción en varias plantas europeas. Según la asociación Fertilizers Europe, el incremento del precio del gas redujo la competitividad de la industria comunitaria frente a otros productores con acceso a energía más barata.

En España, el impacto también se dejó notar. El aumento del coste de los fertilizantes elevó los gastos de explotación de agricultores y ganaderos, especialmente en cultivos intensivos como cereales, maíz o determinadas producciones hortofrutícolas. Organizaciones agrarias como ASAJA, COAG y UPA alertaron entonces de la fuerte presión sobre los márgenes del sector.

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