La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS) ha solicitado la creación de una 'Estrategia Nacional de Seguridad Acuática' para reducir los casos de muertes por ahogamiento en España. Durante los primeros seis meses del año, el número de fallecimientos por esta causa ascendió a 217, según el 'Informe Nacional de Ahogamientos' elaborado por la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS). Este llamado coincide con la conmemoración del Día Mundial para la Prevención de los Ahogamientos, que se celebra el 25 de julio.
SESPAS destacó la necesidad de coordinar políticas preventivas, mejorar la vigilancia epidemiológica y disminuir tanto los fallecimientos como las secuelas asociados a este problema. Subrayó que los ahogamientos constituyen "una de las principales causas de muerte por lesiones no intencionadas en el mundo" y no deben considerarse como accidentes inevitables, sino como una cuestión de salud pública que es ampliamente prevenible. Esta problemática no puede verse como aislada, sino como una crisis persistente que requiere una respuesta estructurada y sostenida durante todo el año.
SESPAS recalca que el ahogamiento es una de las principales causas de mortalidad por lesiones no intencionadas y que debe abordarse con una respuesta coordinada y continua
El informe de la RFESS indica que entre 2015 y 2025 se contabilizaron en España 4.602 muertes por ahogamiento no intencionado, concentrándose el 56,4 por ciento entre junio y septiembre. Sin embargo, los incidentes ocurren durante todo el año. SESPAS sostiene que las campañas de verano necesitan ser complementadas con políticas preventivas estables. Añade que el perfil de las víctimas apenas ha variado, siendo en su mayoría hombres adultos, con un riesgo creciente entre las personas mayores debido a la presencia de enfermedades crónicas, fragilidad y multimorbilidad. Además, destaca que gran parte de los fallecimientos ocurren en playas y otros espacios naturales sin servicio de socorrismo.
La organización subrayó la importancia de desarrollar estrategias adaptadas a los grupos más vulnerables, como las personas mayores, niños, turistas, pescadores, deportistas y aquellos que realizan actividades recreativas en ambientes acuáticos naturales. Propone que el plan de acción esté liderado por el Ministerio de Sanidad y coordinado con las comunidades autónomas, entidades locales y sectores involucrados en educación, turismo, protección civil, deporte y seguridad marítima.
Dentro del plan sugerido, se promueve la extensión de la educación en seguridad acuática desde edades tempranas, el aprendizaje universal de la natación y competencias de autoprotección básica. También se recomienda desarrollar programas para grupos de alto riesgo y adaptar los servicios de vigilancia, señalización y socorrismo a las especificidades de cada espacio. Asimismo, se aboga por integrar la seguridad acuática en las políticas de adaptación al cambio climático.
SESPAS señala que el incremento de las temperaturas y la prolongación de los periodos cálidos pueden aumentar el uso de playas, piscinas, ríos y embalses, mientras que las lluvias torrenciales y las inundaciones suponen nuevos riesgos. Por ello, considera crucial incluir la prevención de ahogamientos en los planes de protección civil, adaptación climática y gestión de emergencias. Finalmente, insiste en que la prevención debe considerarse una "auténtica política de salud pública", fundamentada en evidencia científica, coordinación institucional y evaluación continua, y aboga por la creación de un Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica para las lesiones por ahogamiento.
