La Comisión Europea ha presentado un nuevo paquete energético destinado a que los Estados miembros puedan implementar medidas de apoyo a los hogares más vulnerables frente a la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Próximo. Denominado 'AccelerateEU', el plan será debatido en el Consejo Europeo informal que se celebrará en Chipre, en respuesta al incremento de precios de los combustibles fósiles y las importaciones energéticas, que han costado aproximadamente 24.000 millones de euros a la UE en 52 días.
La vicepresidenta de la Comisión para la Transición Limpia, Teresa Ribera, subrayó que acelerar la transición energética es crucial para reforzar la seguridad económica y energética del bloque europeo. El paquete combina medidas a corto y largo plazo, buscando apoyar tanto a consumidores como a la industria, fomentar la electrificación, reforzar las redes y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Bruselas apuesta por facilitar a los gobiernos herramientas como ayudas directas, tarifas sociales y reducción del IVA para tecnologías limpias, además de prohibiciones temporales para proteger a consumidores vulnerables.
La Comisión también introducirá un marco temporal de ayudas de Estado para permitir a los gobiernos nacionales un mayor apoyo a los sectores económicos afectados por el repunte de precios. En cuanto a la fiscalidad energética, en mayo se presentará una propuesta para reducir los cargos de red y garantizar una fiscalidad más baja para la electricidad que para el gas, con el objetivo de fomentar un sistema energético más electrificado.
El plan prevé acelerar la instalación de bombas de calor, mejorar el aislamiento de viviendas y sustituir equipos ineficientes, lo que podría reducir el consumo energético y las facturas en un 25% en algunos casos. Además, la Comisión busca coordinar el llenado de reservas de gas y evitar picos de precios, promoviendo un llenado progresivo de los almacenamientos subterráneos.
En cuanto a la supervisión de los combustibles, se creará un observatorio europeo para vigilar la producción, las importaciones y las reservas, especialmente en queroseno y diésel. Bruselas prevé revisar la normativa sobre reservas de petróleo y mejorar el seguimiento de la capacidad de refino en la UE, ante la concentración geográfica de estas en los últimos años.
