España se sitúa como la economía más protegida entre las cuatro grandes de la eurozona frente a los riesgos energéticos que emanan del conflicto en Oriente Próximo, según un reciente análisis de Nomura. Este informe anticipa un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,7% en 2026 y del 2,6% en 2027, destacando la robustez notable del país gracias a su apuesta por las energías renovables.
España se beneficia de su dependencia de electricidad producida internamente, principalmente a través de fuentes renovables y nucleares, lo que mantiene sus precios de electricidad entre los más bajos de Europa.
El análisis también subraya el crecimiento económico del país, que alcanzó un 0,8% intertrimestral en los últimos meses de 2025, y la disminución de la tasa de desempleo, la cual ha liderado los descensos en la eurozona. Además, el índice PMI compuesto mostró una expansión atípica en marzo, desmarcándose de la tendencia regional. Estos factores, según Nomura, fortalecerán a España para enfrentar los impactos energéticos derivados de las tensiones en Oriente Próximo.
Nomura prevé que España mantendrá el mayor crecimiento económico entre las principales potencias de la zona euro en los próximos años, superando a Alemania, Francia e Italia. En cuanto al índice de precios al consumo armonizado (IPCA), se espera una variación interanual del 3,2% en 2026 y del 2,6% en 2027.
Los riesgos en Alemania, Italia y Francia
Nomura advierte de que Italia y Alemania son los más vulnerables a los elevados precios energéticos. En Alemania, el impacto del conflicto en Oriente Próximo representa un riesgo considerable, especialmente si no se alcanza un alto el fuego, elevando los precios de la electricidad y afectando negativamente a empresas energéticamente intensivas, como el sector químico.
Italia, cuya dependencia del gas importado es notable, enfrenta una exposición significativa al conflicto. El análisis señala que el peso de la energía doméstica en su IPCA supera el 6%, mucho más alto que en Francia y España. Además, las próximas elecciones generales podrían añadir inestabilidad política.
Por su parte, Francia, aunque relativamente protegida del choque en Irán, carece de la capacidad fiscal para afrontar completamente el impacto en consumidores y empresas, lo cual podría ser menos relevante si el alto el fuego se mantiene.
