El precio de la factura de la luz en el mercado libre puede variar hasta 300 euros anuales, dependiendo de la compañía elegida. Según el Informe Global de Energía 2026 elaborado por Roams, que analizó 48 compañías y ocho comercializadoras, el coste del kilovatio hora (kWh) en el mercado libre puede multiplicarse por más de diez entre la oferta más económica y la más cara. Esto evidencia que no existe un comportamiento homogéneo entre las ofertas bajo un mismo contexto energético.
David Salazar, experto de producto energético de Roams, señaló que aunque el dato medio sirve de referencia, no define lo que paga el consumidor; la diferencia real está en la tarifa que cada hogar contrata. En un ejemplo práctico, un hogar con un consumo medio de 290 kWh al mes podría pagar 29 euros mensuales por la energía si la tarifa es de 0,10 euros/kWh, frente a los 55 euros si la tarifa es de 0,19 euros/kWh. Esto representa una diferencia de cerca de 26 euros al mes y más de 300 euros al año en la parte variable de la factura.
En el caso del gas, la diferencia también es significativa, con tarifas que van desde 0,051 euros/kWh hasta 0,091 euros/kWh. En este ámbito, el mercado regulado suele ser la opción más económica, con un precio medio de alrededor de 0,05 euros/kWh durante el último año.
El precio medio del mercado no es representativo de lo que paga el consumidor, y la elección de compañía sigue siendo un factor crucial en la factura final.
El mercado libre se caracteriza por ser mayoritariamente flexible en sus condiciones de permanencia. De las 48 compañías analizadas, 39 no imponen permanencia en sus tarifas fijas de luz, lo que representa cerca del 80%. Sin embargo, en el suministro de gas, las condiciones son más rígidas, con siete compañías que aún exigen compromisos de 12 meses.
En cuanto al origen de la electricidad, existe una notable variabilidad entre las comercializadoras. Mientras que 20 de ellas ofrecen energía 100% renovable, otras presentan un mix más diversificado donde las renovables pierden peso frente a fuentes como la nuclear o el gas. Esta diversidad permite a los usuarios elegir ofertas según el origen de la energía.
La digitalización también se ha convertido en un elemento diferenciador en el sector energético. De las 48 compañías evaluadas, 27 ofrecen tanto una aplicación móvil como un área de cliente online, representando el 56% del total. El resto limita la gestión al entorno web.
En el mercado regulado, la digitalización está prácticamente extendida, principalmente porque las comercializadoras pertenecen a grandes grupos con desarrollos digitales avanzados. La mayoría cuenta con presencia tanto en web como en aplicaciones móviles.
El volumen de reclamaciones dentro del sector ofrece una foto clara de las diferencias existentes. En electricidad, la media es de 4,8 reclamaciones por cada 100 puntos de suministro. En gas, la media asciende a 8,6 reclamaciones. En el mercado regulado, estos números son menores, con 1,2 reclamaciones en electricidad y 1,55 en gas por cada 100 puntos de suministro.
En cuanto a la satisfacción del usuario, el mercado libre tiene una nota media de 3,1 sobre 5 en Google, con diferencias de más de tres puntos y medio entre las compañías mejor y peor valoradas. En el mercado regulado, la media es más baja, situándose en 2,09 sobre 5, indicando deficiencias en atención al cliente y claridad en la facturación, entre otros aspectos.
Comparar opciones deja de ser una recomendación para convertirse en una necesidad esencial para los consumidores, ya que las diferencias entre compañías pueden influir significativamente tanto en el gasto anual como en la experiencia del usuario.
