Economía

La vivienda es un foco clave de tensión económica por la escasa oferta, alertan los expertos

La economía española creció un 2,8% en 2025, impulsada por la demanda interna, pero con tensiones en el mercado inmobiliario.

La vivienda es un foco clave de tensión económica por la insuficiente oferta, alertan los expertos
Por Redacción Capital

La economía española cerró 2025 con un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 2,8%, manteniendo un sólido avance aunque ligeramente más moderado que en 2024. Así lo recoge la edición del cuarto trimestre del 'Observatorio del Ciclo Económico en España', divulgado por la Fundación Rafael del Pino, BBVA Research y Fedea. Este informe destaca que la demanda nacional fue el principal motor del crecimiento económico, contribuyendo 3,6 puntos porcentuales al incremento total del PIB.

La recuperación económica también se reflejó en el crecimiento del PIB por persona en edad de trabajar, que superó en 0,5 puntos porcentuales su tendencia histórica. A lo largo de 2025, los shocks de demanda fueron determinantes en el incremento del PIB per cápita en edad laboral, aportando positivamente 2,6 puntos, mientras que los shocks de oferta redujeron el crecimiento en 2,1 puntos porcentuales.

El sector de la vivienda se consolidó como una de las principales fuentes de tensión macroeconómica debido a una oferta insuficiente frente a la robusta demanda existente.

La situación del mercado laboral español también mostró un panorama favorable, con una tasa de desempleo mantenida en niveles históricamente bajos y una elevada tasa de vacantes. Aunque se observa una estabilización en las tensiones laborales, la participación salarial continúa siendo fuerte sin indicios de deterioro de las rentas del trabajo.

Uno de los puntos críticos del informe está en el mercado inmobiliario. Durante 2025, el precio relativo de la vivienda incrementó cerca de un 9%, destacándose como un fenómeno macroeconómico significativo del ciclo expansivo. Este aumento de precios responde a la combinación de una demanda robusta y una oferta insuficiente, concentrándose los cuellos de botella en el capital residencial, sin que el crédito ejerza presión sobre los precios, como ocurrió antes de 2008.

A pesar del fuerte crecimiento poblacional, la inversión en vivienda por persona en edad de trabajar apenas superó los niveles prepandemia al final de 2025. La demanda de vivienda se sustenta en fundamentos financieros sólidos, con una relación entre el coste de la vivienda y la renta más contenida que en el pasado y un endeudamiento de los hogares menor al promedio de la UE. No obstante, la construcción residencial sigue sin cubrir la demanda, contribuyendo a que los precios de la vivienda en España crecieran un 7,5% de media anual desde 2022, frente al descenso observado en la Unión Europea.

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