El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, ha subrayado la importancia de adoptar una política monetaria "prudente" debido al conflicto en Irán y su impacto en los precios de la energía y la inflación. Durante un desayuno informativo organizado por el diario 'La Razón', De Guindos ha advertido que, aunque el BCE no puede evitar el impacto inicial sobre la inflación, debe esforzarse por contener los efectos de segunda ronda, que son más difíciles de manejar desde el punto de vista de la política monetaria.
La política monetaria no es todopoderosa; no podemos hacer todo.
De Guindos ha enfatizado que los gobiernos deben intervenir a través de la política fiscal para enfrentar los desafíos relacionados con el aumento del gasto en defensa, en un entorno donde las divisiones parlamentarias en Europa complican la aprobación de presupuestos en algunos países. Además, ha señalado que las altas valoraciones en los mercados, tanto de renta fija como variable, constituyen potenciales vulnerabilidades. Según él, los mercados tienen dificultades para evaluar los riesgos geopolíticos de manera coherente.
En relación con la estabilidad financiera, De Guindos ha señalado los riesgos asociados a los "no bancos", destacando el crédito privado como un factor significativo, especialmente en Estados Unidos, que podría llegar a afectar al sistema bancario. Esta preocupación refleja la creciente importancia de monitorizar el entorno financiero internacional y sus posibles efectos en Europa.
