Expertos y líderes del sector energético han subrayado la importancia de las energías renovables, la electrificación y la flexibilidad de las infraestructuras actuales como pilares esenciales para asegurar el suministro en España y Europa. Esta necesidad es especialmente relevante en un contexto de creciente incertidumbre geopolítica marcado por las crisis en Ucrania y el estrecho de Ormuz. Durante una jornada del Club Español de la Energía (Enerclub), la directora general de la entidad, Cristina Rivero, destacó la diversificación energética de España como un ejemplo a seguir.
Cristina Rivero resaltó que la combinación de fuentes eléctricas en España, como la eólica, la solar, la hidroelectricidad y la nuclear, cubrió cerca del 75% de la generación nacional en 2025. Además, valoró la flexibilidad del sistema de gas y la modernidad del parque de refino nacional, que han permitido sortear las recientes crisis de destilados.
En el encuentro, Lucía Arraiza, responsable de Coordinación Regulatoria de Iberdrola España, llamó a ejecutar medidas de electrificación para lograr mayor autonomía y reducir emisiones. Arraiza destacó la necesidad de planificación, certidumbre regulatoria y un desarrollo adecuado de las redes eléctricas, advirtiendo que la demanda de acceso aumenta, especialmente desde los sectores industriales intensivos en energía.
Por su parte, Juan Carlos Ramírez, director de Optimización de Cadena de Valor Industrial de Repsol, defendió el refino como una actividad estratégica para la economía europea. Contrapuso la resiliencia de España al cierre de cerca de 35 refinerías en Europa en los últimos años y urgió al continente a equilibrar la seguridad de suministro, la competitividad y la descarbonización.
La transición hacia un sistema descarbonizado no elimina los riesgos geopolíticos, sino que modifica su naturaleza y genera nuevos costes de seguridad
Esta advertencia provino de Bassam Fattouh, director del Oxford Institute for Energy Studies, quien abordó la visión internacional. Asimismo, Kingsmill Bond, director de Ember, alertó sobre la pérdida de competitividad de la UE debido a los altos precios de la electricidad comparados con China o EE. UU., y defendió la idea de una "revolución tecnoeléctrica". Bond sostuvo que Europa podría electrificar el 75% de su demanda final si se agilizan los permisos y se mejoran las infraestructuras.
Finalmente, en las mesas redondas, representantes de diversas entidades concluyeron que, aunque se debe acelerar la transición para reducir la dependencia de combustibles fósiles, petróleo y gas seguirán siendo necesarios durante años. Por esto, la industria demanda un marco regulatorio estable que sustente el mercado, garantice la neutralidad tecnológica y controle el suministro de materias primas sin afectar la competitividad empresarial.
