El 60% de las empresas españolas aún no cuenta con planes para lidiar con los temores y resistencias de sus empleados hacia la inteligencia artificial (IA), según el segundo Barómetro de IA y Talento, elaborado por NTT Data e ISDI. Aunque las compañías en España han progresado significativamente en la adopción de herramientas de IA, todavía existe una discrepancia entre el despliegue tecnológico y la transformación organizativa necesaria para explotar todo su potencial.
El estudio evalúa el nivel de madurez de las organizaciones utilizando 20 dimensiones agrupadas en cuatro ejes, y define cinco niveles de desarrollo que van desde las fases iniciales de exploración hasta etapas avanzadas de integración. Un punto destacado del informe es el avance en la conexión entre estrategia corporativa y la realidad laboral diaria, con una puntuación de 3,46 sobre 5 en la definición de planes de acción. Sin embargo, este progreso estratégico se ve detenido por una implementación operativa que, con una puntuación de 2,75, aún no ha revisado profundamente los roles y funciones.
El liderazgo proactivo es clave en esta transición hacia la normalización del uso de la IA, con un 62% de directivos que ya han incorporado estas herramientas en su actividad diaria
Asimismo, el eje de seguridad y gobernanza destaca por su solidez, con un avance significativo en la creación de marcos de uso responsable y políticas de calidad del dato, gracias a la presión regulatoria y la criticidad del dato. A pesar de estos avances, el ámbito del talento y la experiencia del empleado continúa siendo el área con mayor margen de mejora, alcanzando una puntuación de 2,30. Aunque el 60% de las empresas facilitan el acceso a herramientas de IA a sus empleados, solo el 30% ha implementado soluciones concretas para mejorar la propuesta de valor al empleado.
Existen diferencias notables entre los sectores en cuanto a la madurez en la adopción de IA. Banca y Servicios Financieros, junto con Energía y Utilities, lideran esta clasificación gracias a una base tecnológica sólida, inversión permanente, presión competitiva y una cultura innovadora. En contraste, el sector industrial muestra un leve descenso según los indicadores del informe anterior, mientras que la Administración Pública se encuentra en las últimas posiciones, con bajos niveles de integración de la IA en la gestión del talento y la experiencia del empleado.
