Renault, junto con los sindicatos UGT y CCOO, ha firmado un acuerdo para el nuevo convenio colectivo que asegurará la producción de cinco modelos adicionales en las plantas de Palencia y Valladolid. Además, marcará el comienzo de la fabricación de vehículos eléctricos en España. Este pacto, definido como histórico por la compañía, estará vigente desde 2026 hasta 2028 y fue respaldado por la mayoría de la representación sindical, aunque no contó con la firma de SCP, CGT ni CSIF.
El acuerdo proporcionará más de 6.000 empleos directos y consolidará a España como un referente tecnológico dentro del conglomerado de Renault. La empresa ha subrayado la importancia de la adjudicación de su plataforma más moderna, que habilitará la producción de vehículos eléctricos.
El acuerdo asegura la continuidad y crecimiento de la producción de vehículos eléctricos en España, reafirmando el compromiso con la movilidad sostenible y la innovación tecnológica
Las factorías de Palencia recibirán tres nuevos modelos, dos de ellos basados en la multienergy platform y uno en hybrid long life. Valladolid, por su parte, producirá otros dos proyectos de este último tipo. Asimismo, el pacto también contempla mejoras en salario, condiciones laborales y flexibilidad, entre las que se incluye la limitación de sábado de trabajo.
La directora de Recursos Humanos de Renault Group España, Reyes Torres, destacó que el acuerdo resulta fundamental para garantizar el empleo y el futuro de la compañía y sus proveedores, confiando en el poder innovador de las plantas españolas.
Adolfo Arnáez, secretario general de UGT Renault España, afirmó que, de esta manera, se hace historia en Valladolid al ser priorizada para futuras adjudicaciones. El convenio también incluye un compromiso para continuar mejorando las condiciones laborales y ofrecer mayores beneficios a los empleados.
Desde CCOO, Sergio García resaltó que sin este pacto se hubiese puesto en peligro la infraestructura de Renault, con posibles repercusiones para numerosas empresas auxiliares en la región. Según García, el acuerdo no solo asegura el futuro inmediato, sino que establece bases sólidas para la próxima década.
No obstante, no todos los sindicatos comparten esta visión positiva. SCP criticó la falta de aumento significativo en los salarios más allá del 1% de este año, y CGT y CSIF manifestaron su descontento por la limitación en mejoras considerables como las condiciones de trabajo, el poder adquisitivo y la conciliación familiar. A pesar de no firmar, algunos sindicatos aprecian ciertos logros parciales, como la inclusión de bonificaciones para todos los empleados.
