domingo 05 • febrero 2023

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Cristina Sanz (Grupo Inpro): “Todavía estamos a tiempo de cambiar cosas, dentro de 10 años será difícil”

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“Se han empezado a encender las luces de alarma en cuanto a la sostenibilidad de los Data Centers”

Grupo Inpro es un proveedor español de soluciones energéticas para sistemas de backup en instalaciones críticas como aeropuertos, hospitales, Data Centers, etc. especialistas en el diseño y fabricación de sistemas de trasiego para gasóleo, equipos para la medida y control de maniobras en depósitos de hidrocarburos y otros fluidos, y control de consumos en quemadores y generadores de emergencia. Además, completan su oferta con todo lo necesario para automatizar la instalación con seguridad, eficiencia y conectividad. Este año ha cumplido 50 años de historia. Hablamos con Cristina Sanz, co CEO de Inpro, para el “Especial sostenibilidad” de Capital.

Enhorabuena por estos 50 años. Esta empresa familiar fue fundada por su padre y actualmente la dirige usted y su hermana ¿Qué supuso asumir las riendas de Inpro?

Yo empecé a trabajar para mi padre cuando tenía 19 años. En aquel momento, sin él conocer el método McDonalds, me hizo pasar por todos los puestos desde abajo, desde hacer fotocopias, pegar sellos hasta regular presostatos, es decir, pasé por todos los departamentos de la fábrica. Fue una etapa que me dio mucha información y la capacidad para poder hablar con muchos segmentos diferentes tanto de clientes como para comprender la industria. Cuento esto porque para mí ha sido oro haber estado desde abajo aprendiendo cómo es la industria, cómo es el producto y cómo funciona. Eso te da una credibilidad muy importante a la hora de tomar la dirección de una compañía y de saber hacia dónde enfocar la estrategia.

¿Cómo es la situación de la mujer en la industria?

Cada vez hay más mujeres en la industria. De hecho, mi hermana y yo somos las que lideramos la compañía. Somos las dos co CEOs. Afortunadamente, hay mucha segunda y tercera generación de mujeres que están tomando el relevo en el sector. Cuando yo acompañaba a mi padre fuera de España, como traductora, no se veía una mujer, sólo secretarias o mujeres “florero”. Eso ha cambiado, ha mejorado mucho y no tiene nada que ver. Ahora vamos a las ferias y hay muchas ingenieras, jefas de producto, directoras de fábrica, etc. De hecho, nuestra próxima directora de fábrica va a ser una mujer. Creemos que hacía falta mucha inteligencia emocional y nos pareció que tenía el mejor perfil, aunque la mayoría de candidatos que habíamos visto eran hombres.

Hermanas Sanz Grupo Inpro
Cristina y Maica Sanz, co CEOs Grupo Inpro

¿Cómo ha evolucionado la compañía en estos años?

Ha habido un cambio muy interesante. Nosotros empezamos con la producción de equipos de gasóleo, principalmente para la construcción y para la calefacción de las casas. Cuando entró el gas tuvimos que ponernos las pilas y pasamos a industria. En España somos líderes en una parte muy específica pero fundamental de las instalaciones críticas: hospitales, cárceles, aeropuertos, torres de control… Son lugares en los que siempre se necesita que, si hay un corte en el suministro eléctrico, exista un backup. Nosotros lo que hacemos es el control y la alimentación de ese generador que va a dar servicio en caso de que se vaya la electricidad.

Esta es la estrategia más importante que tenemos ahora mismo: la industria y las instalaciones críticas, y dentro de ella, los Data Centers. Estamos en otros países europeos, como Reino Unido, Francia, Austria, Suiza… En 2002 compramos a nuestro mayor competidor en Alemania y ahora es nuestro mercado más importante después de España. Donde más estamos creciendo ahora mismo es en la zona del Golfo: en Qatar, Arabia Saudí y en Omán.

Hablemos sobre sostenibilidad. ¿Cuáles son las principales políticas que se llevan a cabo desde Inpro en este sentido?

Personalmente pensamos que la tecnología ayuda y va a ayudar mucho en el tema de la sostenibilidad, tanto dentro de la empresa, como dentro de los procesos industriales en general. En Inpro hemos realizado una serie de acciones (reducción de papel, de cartonajes, etc.) para reducir el número de desechos. Además, como somos unos fieles creyentes de que la sostenibilidad es algo que hay que aplicar end to end – tenemos presente el cuidado del medioambiente en toda las fases de cualquier producto, material o servicio: desde la creación, durante su vida útil y el posterior reciclaje – lo que vamos a hacer es una masiva reestructuración de nuestra gama de producto para que sea más sostenible, reduciendo el número de referencias en casi un 70% y unificando materiales para que sean comunes a más modelos. Además, vamos a rediseñar muchos de ellos para reducir los materiales de fabricación no reciclables, aunque en nuestro caso el 90% del producto ya lo es. Esto tendrá un impacto enorme en la cadena de suministro, en todas las empresas que fabrican para nosotros, en lo que nosotros hacemos de manera autónoma y en lo que vamos a proyectar e instalar. Es uno de los pasos importantísimos que vamos a dar en el 2023.

¿Hasta qué punto los combustibles verdes ayudarán a que las empresas sean más autónomas?

Los biocombustibles fueron incomprendidos en su momento, se trataron muy mal, ya que mucha gente se lanzó, sin conocerlo, a fabricar y nacieron negocios oportunistas en torno a ello. No se ha desarrollado hasta la llegada del HVO, que es un biocombustible tratado con hidrógeno. El problema de los biocombustibles es que son orgánicos, cuando los dejabas en un tanque se pudrían, tenían bacterias, era un gran problema porque había que tratarlos y esto suponía un coste enorme.

Cristina Sanz, co CEO Grupo Inpro. Especial sostenibilidad Capital

Alguien se dio cuenta que simplemente alterando la composición y metiendo hidrógeno en la cadena de polímeros, los estabiliza de manera que se puede utilizar como cualquier gasóleo, cualquier diésel, como cualquier combustible. Esto lo hace muy interesante, ya que este combustible solo contamina un 0,1% y permite a empresas, incluso a países, ser autónomos. Es decir, tener reservas y no depender de nadie.

Cada vez son más los países que reconocen la importancia del HVO. De hecho, en algunos ya se puede comprar en gasolineras para ser utilizado, entre otros, como combustible mixto para uso en carretera.  Empresas y gobiernos a nivel internacional empiezan a darse cuenta de las ventajas del HVO no sólo a nivel ecológico, sino también de disponibilidad.  La guerra en Ucrania está provocando una crisis energética y empieza a haber muchos temores en cuanto al suministro. Si ya es grave no poder contar con energía para la vida cotidiana, peor es el escenario ahora que llega la época de frío. El HVO se puede generar de manera autónoma así que cada empresa podría gestionar sus propios recursos y no depender de la disponibilidad de sus proveedores. El problema es que los países actualmente no están preparados para llevar a cabo la recolección de los aceites, ya que hay que crear una infraestructura para poder recogerlos.

Pero en Inpro ya contamos con productos preparados para ser utilizados con HVO, en lugar de con gasóleo, y que además no exigen realizar ninguna modificación para ponerlos en marcha.

Cómo ha ayudado la digitalización a que esto suceda?

Todo lo que sea automatización y mejora de procesos va a hacer que seas más productivo. Por ejemplo, en el tema de residuos, evidentemente, si en un proceso tienes que utilizar gran cantidad de energía eléctrica, gracias a la tecnología ese proceso podría estar perfectamente ajustado y optimizado, los costes van a bajar, disminuye el consumo energético, la cantidad de materiales utilizada, etc. Todo esto va a revertir en ahorro no sólo de costes sino también medioambiental, que en la mayoría de las ocasiones tiene un impacto importantísimo, como el uso de menos papel, menos embalajes o reducción de desplazamientos.

Este 2022 es imposible no poner el foco también en Ucrania y en cómo la guerra en el país está causando un gran problema de suministros de energía a gran escala. ¿Qué alternativas proponen desde Inpro para verse lo menos afectados posible?

La situación en la industria es dramática. Muchas empresas en España utilizan el gas para generar energía. Empresas que pagaban a lo mejor 6.000 euros al mes de electricidad han pasado a pagar 20.000. No hay posibilidad de absorber ese coste. Muchas de estas compañías están volviendo al gasóleo, nos están llamando para que les cambiemos el sistema en dos semanas o un mes, porque si no tienen que cerrar. Nuestro mensaje en este sentido es que el cambio es positivo ya que los nuevos equipos que se les instalen servirán para cuando el HVO esté disponible puedan hacer uso de ellos y sus instalaciones se conviertan en “verdes” sin necesidad de prácticamente tener que alterar su instalación existente.

Una de sus grandes apuestas es el uso del HVO para instalaciones como los data centers. ¿Cómo está siendo la recepción empresarial de este combustible obtenido a partir de aceites reciclados?

Dentro de las instalaciones críticas, empezamos hace 10-15 años a trabajar para Data Centers. Ahora estamos viendo un incremento exponencial en la construcción de este tipo de espacios debido en mayor parte por el incremento enorme de uso de datos que hubo durante el Covid-19. Este fenómeno está sucediendo en todo el mundo; Europa, África, América… Algunos clientes nuestros ahora sólo hacen Data Centers dejando el resto de los proyectos de los que se ocupaban anteriormente. Pero eso sí, ya han empezado a encenderse las luces de alarma en cuanto a la sostenibilidad de estas instalaciones, ya que son muy exigentes en cuanto al uso de la electricidad y agua: son sistemas que tienen que estar refrigerados permanentemente además de funcionando 24/7. Hacer Data Centers sostenibles es mucho más complicado de lo que pensábamos debido a que las fuentes sostenibles por ahora son difíciles de casar con la localización de muchos de estos centros. Por otro lado, los gobiernos están poniendo ciertos límites para nuevas instalaciones debido a su tamaño. El futuro también aquí pasa por el HVO, una vez más las instalaciones que utilizan gasolina hoy, se convertirán en la parte de backup en sostenibles al empezar a utilizar en HVO mañana.

No debería sorprender a nadie que hay que dar un paso hacia delante en el uso de combustibles verdes en los Data Centers. Ya hay gobiernos y empresas a nivel europeo que están impulsando iniciativas con el objetivo de que la energía consumida en los Centros de Datos sea renovable, y que suponga una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero. Compañías como, por ejemplo, Kao Data o InterXion, ya lo están utilizado en sus instalaciones en Europa.

Precisamente, InpPro colabora con más de 2.000 distribuidores en 30 países. Una expansión internacional muy amplia que les da un gran bagaje. ¿Tienen pensado seguir abriendo horizontes? ¿Próximos retos?

La proyección internacional ha estado en nuestro ADN desde los inicios. Mi padre en los años 70 sin tener ni idea de inglés ni alemán se fue a Alemania a desarrollar este mercado con un producto de ingeniería “Made in Spain”. La tecnología industrial española es muy bien percibida actualmente, pero hemos tenido que recorrer un largo camino para demostrar que la calidad de producto y servicio estaba ahí. Si eres una empresa pequeña como la nuestra, hiperespecializada en algo, no tienes opción, sobre todo cuando el mercado nacional nos ha dado todo. Hay que saber mirar más allá. Nuestras líneas de crecimiento internacional para el año que viene pasan por el Golfo, especialmente por Arabia Saudí, Reino Unido, Francia, Finlandia…

Un proyecto muy ilusionante en el que también estamos trabajando es MHealth, una iniciativa para poder llegar con tecnología a las zonas rurales y que tengan el mismo nivel de atención médica que en las ciudades. Lo estamos desarrollando con Inpiiot, otra de nuestras divisiones, y es una industria que está creciendo muchísimo. Además de poder brindar una mejor atención a dichas zonas, también ayudaremos a cuidar el medioambiente ya que gracias a la tecnología se podrá disminuir el número de desplazamientos de los sanitarios médicos y así reducir el gasto en gasolina, por ejemplo.

Su padre tiene como frase clave “Aunque me cueste dinero, cumplo”. ¿Usted ha heredado también la implantación de un lema en su discurso?

Tanto a mi hermana como a mí nos gusta decir que, desde el punto de vista de mujer, nunca nos hemos sentido menos. Y aprovecho para hacer un llamamiento a las mujeres para que se incorporen al sector industrial, hay cosas muy interesantes que hacer; falta inteligencia emocional y un poco de inspiración femenina en cómo se diseñan los procesos, los productos.

Se ha celebrado recientemente la COP 27 (Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático). Parece que el balance no ha sido satisfactorio para todas las partes. ¿Cree realmente que alguna vez habrá un consenso total o los intereses económicos siempre van a prevalecer frente a la salud del planeta?

El cambio climático es una realidad que estamos viviendo ya. Ahora ya no es que viene el lobo, es que el lobo ya está aquí. Yo sí tengo esperanza, y espero que los gobiernos se pongan más firmes. Todavía estamos a tiempo de cambiar cosas, dentro de 10 años será difícil.

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