Iberdrola ha anunciado una significativa inversión de 4.500 millones de euros para la remuneración de sus accionistas en 2025. Este monto, canalizado a través del pago de dividendos, representa un incremento del 12% comparado con el año anterior. La decisión se fundamenta en el logro de resultados históricos: un beneficio neto de 6.285 millones de euros el año pasado, un aumento del 12% respecto a 2024.
El notable desempeño financiero de Iberdrola ha sido impulsado en gran medida por el dinamismo de su negocio de redes en Estados Unidos y Reino Unido. Esta situación, junto con la sólida evolución de la caja, la disminución de la deuda y la diversificación de su presencia geográfica, permitió a la empresa superar el objetivo de remuneración establecido en su plan estratégico 2025-2028, que era de 0,64 euros por acción. El dividendo total alcanzará los 0,68 euros por acción, compuesto por un dividendo a cuenta de 0,253 euros ya pagado y un complementario de 0,427 euros pendiente de la aprobación por la Junta General de accionistas.
Esta cifra consolida a la compañía como una empresa comprometida con la retribución sostenible al accionista y evidencia la fortaleza de su modelo de negocio
El año pasado, Iberdrola destacó por sus inversiones récord de aproximadamente 14.460 millones de euros, lo que apuntala su robusto rendimiento operativo. Esta inversión se complementa con un gasto de 13.200 millones en compras a proveedores, que sostienen 500.000 empleos. Además, la compañía realizó una contribución fiscal superior a 10.400 millones de euros, de los cuales 4.700 millones correspondieron a España. Este esfuerzo refuerza el papel de Iberdrola como un motor económico significativo en los mercados donde opera.


