El estratega jefe de mercados de Lazard, Ronald Temple, ha señalado que Europa podría enfrentar retos económicos significativos si se prolonga y extiende el conflicto en Irán, ya que esto podría obstaculizar el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz. Este paso estratégico es crucial porque por él transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL). Temple advierte que la falta de una reserva energética centralizada en Europa podría agravar la situación en caso de una interrupción prolongada.
El experto de Lazard subraya que el proceso de desminado del estrecho «sería una operación larga y peligrosa que podría tardar entre dos y tres meses en completarse» pasados los enfrentamientos.
Una interrupción energética de tal magnitud y duración probablemente haría que los precios mundiales de la energía subieran aún más desde los niveles inflados actuales
, alerta Temple, quien añade que el precio del barril de Brent, de referencia para Europa, alcanzó los 104,32 dólares tras subir un 15% antes de la apertura de las Bolsas en el continente.
Los posibles aumentos en los precios de la energía podrían elevar las tasas de inflación mundiales, mientras que el crecimiento del PIB «probablemente se reduzca». En el caso europeo, la inflación en la eurozona ascendió dos décimas en febrero, hasta situarse en un 1,9%, cerca del objetivo de estabilidad del 2% que persigue el Banco Central Europeo (BCE).
Presiones en Estados Unidos
En Estados Unidos, se ha conocido un informe del mercado laboral que revela una disminución de 92.000 puestos de trabajo no agrícolas, en contraste con la expectativa de un aumento de 55.000. Temple señala que es probable que persistan condiciones de debilidad en el mercado laboral debido a reformas migratorias más estrictas, lo cual podría reducir la demanda de trabajadores y el crecimiento de la oferta de mano de obra.
Además, se observa que las ventas minoristas en enero superaron ligeramente las expectativas, aunque el estratega de Lazard considera que posiblemente «se verán frenadas en los próximos meses» debido a que los consumidores «reajustarán sus presupuestos para adaptarse al aumento de los precios de la energía como consecuencia de la guerra». Mientras tanto, los aranceles y la presión por mantener los costos bajos podrían afectar los márgenes empresariales, haciendo que los trabajadores asuman parte del costo de la crisis de eficiencia.
