La entrada en vigor del Reglamento (UE) 2023/1542 el 18 de febrero de 2027 supondrá una importante transformación para el sector de la telefonía móvil en Europa. Este reglamento busca promover baterías extraíbles en los dispositivos móviles, pero la normativa trae consigo excepciones significativas que redefinirán el panorama actual.
El artículo clave del reglamento estipula que las baterías deben ser fácilmente extraíbles y reemplazables por los usuarios finales. Prohíbe el uso de tornillos propietarios, pegamentos especiales y software que impida el reconocimiento de una nueva batería. Además, si se requiere una herramienta específica para el cambio, el fabricante deberá proporcionarla gratuitamente. No obstante, el reglamento también permite que algunos modelos de alta gama eludan esta obligación.
Si un fabricante demuestra que su batería conserva al menos el 80% de su capacidad tras 1.000 ciclos de carga, el dispositivo queda exento de la obligatoriedad de baterías extraíbles.
Este parámetro de excepción ya está siendo implementado por gigantes como Apple y Samsung. Por ejemplo, el iPhone 15 se diseñó con baterías que duplican los ciclos de carga oficiales, alcanzando los 1.000 ciclos. Esto sitúa a la serie iPhone 16 Pro y iPhone 17 Pro Max dentro de los márgenes de la excepción sin necesidad de un rediseño fundamental. Samsung sigue una estrategia similar con sus modelos Galaxy S24 y S25, y se espera que el Galaxy S26 continúe esta línea de diseño.
La complejidad no termina aquí. Los móviles actuales utilizan adhesivos estructurales no solo para fijar baterías, sino también para facilitar la disipación del calor, una función esencial durante la carga rápida. Además, está el reto de la bobina de carga inalámbrica, generalmente colocada sobre la batería. Estos desafíos técnicos explican por qué muchos fabricantes prefieren acoger las excepciones del reglamento.
El verdadero impacto lo sufrirán los dispositivos de gama media y baja. La adopción de estos estándares de calidad en las baterías podría incrementar los costos de producción, elevando el precio al consumidor. Modelos como Xiaomi Redmi Note 15 Pro deberán optar entre rediseñar su estructura interna o invertir en baterías de mayor calidad, lo que conllevaría un aumento del precio.
Aparte del foco en las baterías extraíbles, el Reglamento 2023/1542 garantiza la disponibilidad de repuestos durante al menos siete años después de que el modelo se retire del mercado. Esto permitirá a los consumidores obtener piezas críticas, como baterías y pantallas, en un plazo de cinco a diez días laborables y a un precio razonable. Pablo Valenzuela, director técnico de iLevante, asegura que esta medida cambiará significativamente la planificación logística del sector y beneficiará a los consumidores al extender la vida útil de los dispositivos.
Mientras tanto, los dispositivos actuales seguirán bajo las normativas vigentes. Usuarios de modelos como el iPhone 13 o Galaxy S25 Ultra deberán recurrir a repuestos de calidad para prolongar su vida útil. La pregunta clave que plantea el sector es si, llegado febrero de 2027, veremos flagships con tapa extraíble o si los grandes fabricantes se ceñirán a las excepciones técnicas. Por ahora, las predicciones apuntan hacia la segunda opción.
