Funcas, el centro de análisis económico, ha revisado sus previsiones de inflación para este año, estimando un aumento del 3,3%, ligeramente por debajo del 3,4% inicial. Este ajuste sigue al reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán para un alto el fuego y la normalización del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico. Sin embargo, si las medidas fiscales para mitigar las consecuencias económicas del conflicto se mantienen hasta octubre, la inflación podría situarse en el 3,1%.
El acuerdo internacional ha sido señalado por los expertos de Funcas como un alivio para la economía global, disminuyendo las presiones inflacionarias en España. "Con una rápida implementación del acuerdo, la escasez de hidrocarburos y otras materias primas podría resolverse en las próximas semanas", mencionaron.
El reciente acuerdo aporta un respiro a la economía global, aunque la inflación tardará en volver a niveles previos al conflicto
A pesar de este panorama optimista, la reactivación económica no será inmediata. El aumento de precios derivado del conflicto sigue afectando al tejido productivo, por lo que el petróleo más barato no implica un retorno inmediato a escenarios anteriores, sino una transición hacia un contexto menos tensionado.
Antes del acuerdo, las previsiones sobre futuros del crudo apuntaban a una inflación superior al 4% durante el verano, especialmente si el gobierno decidía retirar las actuales medidas fiscales el 30 de junio, lo que llevaría a un fin de año con una tasa del 3,7% y una media anual del 3,4%. En el nuevo escenario, la inflación descendería cada mes entre dos y tres décimas menos de lo previamente previsto, con una media anual firme del 3,3%. Cabe recordar que la expectativa antes del conflicto era una media del 2,7%
En cuanto a los precios de los combustibles, principales constituyentes del alza inflacionaria, Funcas no anticipa un retorno a niveles prebélicos este año, ya que los precios del crudo se mantienen elevados comparado con principios de año. Además, la eventual retirada de las rebajas fiscales sobre los combustibles podría provocar un incremento de la inflación entre ocho y nueve décimas porcentuales.
Si la normalización fiscal se retrasara hasta el 1 de octubre, el aumento de la inflación se trasladaría a ese mes, resultando en una tasa media anual del 3,1%. Este aplazamiento implicaría también que el efecto de la subida de impuestos se extendería hasta septiembre del próximo año, resultando en una tasa de inflación anual más alta para 2027 en comparación con una normalización impositiva a partir de julio.
