La Comisión Europea ha puesto en marcha una serie de iniciativas dentro de su estrategia social revisada, con especial atención al impacto de la inteligencia artificial (IA) en el empleo. Este miércoles, el organismo anunció la creación de un grupo de expertos de alto nivel para analizar cómo la IA afecta al mercado laboral. Esta medida es parte de un esfuerzo más amplio que incluye una próxima ley sobre empleos de calidad, nuevas iniciativas para combatir el aumento del coste de la vida y acciones destinadas a reducir las desigualdades.
Estas acciones están alineadas con el compromiso renovado de la Comisión con el Pilar Europeo de Derechos Sociales, centrado en mejorar la asequibilidad de bienes y servicios esenciales, gestionar los efectos de la IA en el empleo y reducir las desigualdades. Esto se logrará mediante medidas como el apoyo a las pymes para la implementación de la Directiva de Transparencia Salarial.
La Comisión Europea reafirma su compromiso con una Europa social que se adapte a los cambios y proteja a sus ciudadanos frente a nuevos riesgos
En materia tecnológica, el grupo de expertos de alto nivel abordará las consecuencias de la IA sobre el mercado laboral, ayudando a los centros de trabajo a introducir herramientas de gestión algorítmica de manera responsable. Aunque la IA promueve la innovación y el crecimiento, también plantea desafíos respecto al futuro de los empleos y a la inclusión social.
Roxana Minzatu, vicepresidenta de la Comisión para Derechos Sociales y Capacidades, destacó la importancia de renovar el compromiso con los principios del Pilar Social en un contexto donde las desigualdades persisten y el coste de la vida sigue en aumento.
El plan incluye medidas específicas para las pequeñas y medianas empresas en el ámbito de la transparencia salarial y una futura estrategia denominada Derecho a Permanecer, que busca facilitar que los ciudadanos desarrollen su vida donde deseen. Además, se presentará un acuerdo europeo sobre cuidados para abordar la escasez de trabajadores en el sector de cuidados de larga duración, junto con nuevas estrategias para la educación, formación profesional y juventud.
Por otro lado, la UE mantiene para 2030 objetivos ambiciosos, como lograr una tasa de empleo del 78% o que el 60% de los adultos participe anualmente en actividades de formación. Estos esfuerzos buscan reducir en 15 millones el número de europeos en riesgo de pobreza o exclusión social respecto a 2019. Desde 2017, ha habido avances notables: la pobreza entre trabajadores disminuyó, y programas como el Pacto por las Capacidades y la Garantía Juvenil han beneficiado a millones de personas en la Unión Europea.
