La Corporación Municipal de San Sebastián ha rendido homenaje este lunes a las víctimas de la dictadura franquista durante el Día de la Memoria Histórica, coincidiendo con el 90 aniversario de la entrada de las tropas franquistas en la capital guipuzcoana, el 13 de septiembre de 1936. El evento ha tenido lugar en la calle Igentea, junto a la escultura 'Dual', obra de Amaia Mateos y Tomás Villanueva. Este monumento, inaugurado en 2014, recuerda a las 400 personas ejecutadas durante la guerra y la dictadura a través de perforaciones sobre el acero que forman el perfil de la ciudad, en las cuales los asistentes depositaron flores.
El alcalde Jon Insausti, acompañado por representantes de todos los grupos municipales (PNV, PSE-EE, EH Bildu, PP y Elkarrekin Donostia), la concejala de Memoria Histórica, Arantxa López, la delegada del Gobierno central en Euskadi, Marisol Garmendia, la portavoz de la Diputación de Gipuzkoa, Irene Berasaluze, y la subdelegada del Gobierno central en Gipuzkoa, Noemí López, participaron en la ofrenda floral. El acto estuvo amenizado por la banda municipal de txistularis y músicos de la Joven Orquesta de Euskal Herria (EGO).
Donostia se reafirma como referente en memoria democrática, con un firme compromiso en el reconocimiento y reparación de quienes sufrieron la violencia y represión de la guerra y dictadura
En declaraciones a los medios, Insausti subrayó que "Donostia es referente en memoria democrática" y reafirmó el compromiso de la ciudad con el reconocimiento y la reparación de quienes sufrieron violencia, represión y exilio. "Recordamos a aquellas personas que en momentos difíciles defendieron la libertad, la democracia y los Derechos Humanos", destacó, agregando que "recordar es hacer memoria y hacer memoria es defender la justicia y la reparación". Insistió en que "una sociedad democrática no puede olvidar su pasado" y resaltó la responsabilidad de las instituciones de "mantener viva esta memoria y transmitirla a las nuevas generaciones".
Por su parte, Garmendia señaló que el acto sirve para reivindicar "la memoria y el compromiso político, democrático y ciudadano de muchísimos donostiarras que fueron asesinados y perseguidos en el golpe de estado perpetrado por el general Franco y sus secuaces".
