La psicóloga de Blua de Sanitas, Soledad Scarcella, y el jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela de Madrid, el doctor José Luis Zamorano, han pronunciado diversas recomendaciones para minimizar el impacto físico y emocional que puede provocar la final del Mundial. Entre sus sugerencias se encuentra evitar el consumo de alcohol y el uso constante de redes sociales.
Scarcella y Zamorano han subrayado que estas pautas son especialmente relevantes para aquellos con factores de riesgo o patologías previas. Han enfatizado la importancia de evitar circunstancias que puedan intensificar la respuesta corporal, destacando que el consumo excesivo de alcohol incrementa la frecuencia cardiaca y favorece la deshidratación. Además, aconsejan limitar el tabaco y abstenerse de consumir bebidas energéticas durante el partido.
Revisar constantemente redes sociales y actualizaciones deportivas mantiene al cerebro en alerta y aumenta la tensión
Los expertos sugieren que, durante los descansos, se debe evitar el móvil y reducir la exposición a estímulos relacionados con el evento deportivo. Asimismo, enfatizan que es esencial mantener las rutinas y seguir con la medicación habitual. Recomiendan que las personas con ansiedad intensa o enfermedades cardiovasculares presencien el encuentro en un ambiente tranquilo, con temperatura agradable y acceso fácil a su medicación.
Otra medida importante es actuar rápidamente ante señales de alarma. Scarcella y Zamorano insisten en que, si se presentan síntomas como dolor o presión en el pecho, dificultad para respirar, sudor frío, mareos intensos o malestar persistente, es esencial contactar con los servicios de urgencias, sin esperar al final del partido para buscar asistencia.
Durante un partido, se liberan hormonas como la adrenalina, lo que puede provocar un incremento de la frecuencia cardiaca y una elevación temporal de la presión arterial. Aunque en la mayoría de las personas sanas esta activación no resulta problemática y el organismo regresa a la normalidad una vez finalizado el estímulo, en quienes padecen hipertensión mal controlada, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca o ciertos tipos de arritmias, la situación puede ser más compleja.
El doctor Zamorano aclara que, durante una final, el corazón puede aumentar su ritmo sin actividad física evidente. Esta respuesta, aunque no indica enfermedad por sí misma, requiere precaución si hay problemas cardiovasculares preexistentes, especialmente si se combina con alcohol, tabaco o abandono de la medicación.
Un estudio publicado este año en Scientific Reports, que analizó datos de relojes inteligentes de 229 aficionados durante 12 semanas, reveló que el nivel medio de estrés fue un 41% mayor el día de una final. En referencia a estos hallazgos, Scarcella comenta que cuando la tensión es excesiva, tomar un respiro alejándose de la pantalla, disminuyendo los estímulos y recordando que el resultado no está en manos del espectador, puede ser beneficioso. Si el nerviosismo persiste e interfiere con el sueño o causa repetidos episodios de angustia, recomienda consultar a un profesional sanitario. Destaca que, aunque la emoción es parte intrínseca del deporte, debe gestionarse dentro de unos límites que permitan disfrutar del espectáculo sin ignorar las señales del cuerpo.
