Revista Capital

Islandia se ha convertido en las últimas décadas en uno de los casos más emblemáticos del mundo sobre cómo gestionar el turismo de forma sostenible en un contexto de crecimiento explosivo y recursos naturales frágiles. Hasta principios de la década de 2010, la isla situada en el Atlántico Norte era considerada un destino remoto, interesante únicamente para un pequeño grupo de viajeros especializados, con menos de medio millón de visitantes anuales. Sin embargo, en apenas unos años, la llegada de turistas se multiplicó varias veces, superando los 2,3 millones de visitantes en 2018, impulsada por la promoción internacional, el auge de las redes sociales y el creciente interés por experiencias de naturaleza virgen, paisajes extremos y actividades al aire libre únicas en el mundo. Este crecimiento representa más de cinco veces la cifra registrada en 2010, cuando Islandia recibió aproximadamente 488.600 turistas extranjeros, y marca un cambio radical en la percepción de la isla como destino turístico. El impacto de este crecimiento es profundo en la economía islandesa. El turismo, que hasta entonces tenía un papel secundario frente a sectores tradicionales como la pesca o la industria pesada, ocupa ahora un lugar central, convirtiéndose en uno de los pilares fundamentales de la economía nacional. Las estadísticas macroeconómicas muestran que el sector del turismo representa una proporción significativa de las exportaciones de servicios y del empleo, aportando ingresos que fueron decisivos para la recuperación económica tras la crisis financiera de 2008 y que ayudan a sostener la economía frente a la caída global del tráfico turístico causada por la pandemia de COVID 19. Sin embargo, esta rápida transformación económica evidencia también la enorme dependencia de Islandia del turismo internacional como fuente de divisas y empleo, subrayando la vulnerabilidad de esta dependencia frente a perturbaciones externas. Aunque el aumento de visitantes es un…
Hay momentos en los que el interiorismo deja de girar en torno a la estética para empezar a hablar, de verdad, de cómo vivimos. Y este año promete ser uno de esos momentos. La vivienda ya no se proyecta como una suma de tendencias, ni como un escenario pensado para ser fotografiado, ni como una colección de objetos bonitos pero intercambiables. La gran transformación consiste en entender la casa como un refugio emocional, un espacio que se contempla y se experimenta con el cuerpo, los sentidos y el estado de ánimo. Pocas definiciones resumen mejor este cambio que la de Giuliana Kaufman, cofundadora de la firma española Voucler, cuando afirma que “la casa de 2026 se diseña para sentirse”. El hogar aspira a convertirse en una estructura íntima de bienestar, donde cada decisión, desde la luz hasta la textura de los tejidos, desde la temperatura de los materiales hasta la composición del ambiente, trabaja para crear calma, equilibrio y descanso. Ese es, precisamente, el gran desplazamiento cultural que veremos consolidarse en 2026 y 2027. Ya no se trata tanto de perseguir modas como de adoptar una nueva mentalidad doméstica. Kaufman lo explica muy bien cuando habla de bienestar integrado, sensorialidad, intención, diseño silencioso y calidad duradera. Son ideas que se alejan de la decoración rápida y del efecto inmediato para acercarse a una visión más pausada, más consciente y más vinculada a la experiencia real de habitar. La vivienda deja de responder a la lógica del impacto y empieza a responder a la lógica del cuidado. Durante mucho tiempo, buena parte del interiorismo residencial estuvo condicionado por una noción de belleza muy ligada a la exposición El verdadero lujo ya no estará en lo evidente, sino en lo que acompaña sin invadir; es decir, una tapicería envolvente, una iluminación cálida…
Hubo un momento en el que pareció que la tecnología había resuelto para siempre el problema de la sociabilidad. Conexión permanente, entretenimiento sin fin y la promesa de que ya no haría falta salir de casa para sentirse acompañado. El resultado ha sido más ambiguo. La Organización Mundial de la Salud advirtió en 2025 de que una de cada seis personas en el mundo se ve afectada por la soledad, y en España el Barómetro de la soledad no deseada de 2024 situó esa experiencia en el 20% de la población. La hiperconexión no siempre produce vínculo. Puede producir ruido, presencia intermitente y una sensación de contacto continuo que no llega a convertirse en comunidad. De ahí que ciertos espacios culturales estén recuperando una función que parecía olvidada… la de ofrecer una excusa para coincidir, repetir el encuentro y transformar una afición en una pequeña rutina compartida. Los datos españoles ayudan a explicar esa intuición. La Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España 2024-2025 registró máximos históricos en varios indicadores de participación y consolidó la cultura presencial como parte central del ocio. No parece que lo digital haya sustituido del todo a lo presencial; más bien, ha hecho más valioso aquello que exige cuerpo, tiempo y atención. LEER CON OTROS, EL LIBRO COMO EXCUSA PERFECTA El club de lectura tiene la elegancia de los buenos inventos. Obliga a estar, pero no obliga a intimar demasiado rápido. El libro hace de mediador. Uno puede empezar hablando de un personaje insoportable o de una escena memorable y acabar contando, casi sin querer, algo de sí mismo.No es extraño que este formato encuentre terreno fértil. En 2024, el estudio de la Federación de Gremios de Editores de España situó en el 65,5% el porcentaje de lectores de libros en su tiempo libre, 10,5…
La economía global está experimentando una transformación singular con el auge de los nómadas digitales, una categoría de trabajadores que combina movilidad internacional con empleo remoto. Si, durante décadas, la idea de viajar significaba pasar unos días o unas semanas en un lugar con propósitos estrictamente turísticos, hoy, muchos profesionales optan por residir meses o incluso años en otros países mientras desempeñan su trabajo de forma digital. Esta nueva forma de vida no solo altera la forma de entender el empleo y la movilidad, sino que está creando una nueva dinámica económica basada en la exportación de salarios: trabajadores que generan ingresos en una jurisdicción y los gastan en otra, lo que tiene consecuencias profundas para las economías locales y globales. El concepto de nómada digital fue popularizado en la década de 1990 por el libro ‘Digital Nomad’, de los autores Tsugio Makimoto y David Manners, que anticipaba un mundo en el que la tecnología permitiría trabajar desde cualquier punto con conexión a Internet. No obstante, han sido la expansión de internet de alta velocidad, las herramientas de colaboración digital y la consolidación del teletrabajo tras la pandemia de Covid 19 las que han impulsado este fenómeno a gran escala en el siglo XXI. Gracias a estos avances, millones de profesionales pueden desempeñar funciones laborales sin estar atados a oficinas físicas, lo que les permite elegir dónde vivir sin renunciar a su empleo. El tamaño de este colectivo ya es significativo. Se estima que existen alrededor de 40-43 millones de nómadas digitales en todo el mundo, una cifra que ha crecido rápidamente en los últimos años. Esta población no está compuesta únicamente por freelancers aislados, sino por trabajadores de sectores variados como tecnología, diseño, consultoría o educación en línea, muchos de ellos con niveles de cualificación y remuneración altos. Según…
Las conversaciones se dan en idiomas diferentes, con argumentos diferentes y sobre ciudades lejanas entre sí, pero todas ellas apuntan a lo mismo: hay sectores sociales, sobre todo los jóvenes, que afrontan grandes dificultades para encontrar una vivienda, ya sea de alquiler o para comprar. Esta realidad se puso de manifiesto en la última Semana de la Sociedad Civil, impulsada por el Comité Económico y Social Europeo. Capital asistió a este evento y comprobó cómo el sentir general no difiere tanto de lo que se ve en España. Los interrogantes están sobre la mesa: ¿escasez de oferta? ¿Hay que construir más vivienda pública? ¿Se necesita topar los precios? ¿Hay que dejar que sea el mercado el que resuelva este problema por sí solo? En uno de los debates, los ponentes trataron de dar solución a un problema que recorre Europa y que, desde cada país se está abordando de una forma diferente. Sí que es cierto que el presidente del CESE, Séamus Boland, se ha puesto entre ceja y ceja aportar soluciones. Entre ellas, su éxito consiste en que la sociedad civil sea escuchada, aunque eso no sea suficiente para encontrar una receta efectiva. El polaco Krystof Balon, miembro del CESE, expuso la realidad que se vive en su país y también en el nuestro: "La gente está teniendo que firmar hipotecas de 30 años para afrontar la compra de una casa". En su opinión, se trata de "un problema de salarios". Asimismo, reclama que el empleo requiere una mayor estabilidad y, para ello, también hay que apostar por sectores económicos que proporcionen trabajo de calidad. Asimismo, señaló la especulación como causa. En esa línea, Balon defiende que la legislación contra las plataformas de alquiler vacacional tiene que ser más estricta. Otra solución puede estar en la construcción de vivienda…
Durante décadas, los aeropuertos se concibieron únicamente como infraestructuras de transporte, diseñadas para facilitar el flujo de pasajeros y mercancías. Hoy, sin embargo, son mucho más: se han transformado en auténticos centros comerciales capaces de generar ingresos que rivalizan con los derivados de la operación aérea. Esta transformación responde a una lógica económica clara: los aeropuertos concentran a un gran número de personas con poder adquisitivo medio y alto en un entorno donde las alternativas de consumo son limitadas, lo que los convierte en escenarios ideales para el retail, la restauración y la publicidad. En España, esta evolución se refleja con particular fuerza en la red de aeropuertos gestionada por Aena, que en 2024 registró un ebitda de 3.510,3 millones de euros, de los cuales más del 40 % provino de actividades comerciales, superando en rentabilidad la propia operación aérea. El retail aeroportuario se ha consolidado como la pieza central de este modelo. Las tiendas Duty Free y otros establecimientos comerciales generan cifras significativas: en 2024, las tiendas libres de impuestos aportaron 527 millones de euros, la restauración, 347,8 millones, y el alquiler de vehículos, 207,6 millones. Otros servicios, como aparcamientos, salas VIP o máquinas de vending, completan un ecosistema que convierte a los aeropuertos en espacios donde el comercio tiene un peso comparable al de la aviación. A nivel global, los ingresos no aeronáuticos representan aproximadamente el 36,7 % del total de los aeropuertos, según datos del Airport Council International (ACI), consolidando las terminales como escenarios estratégicos para la actividad comercial y publicitaria. https://capital.es/revista-capital/los-grandes-cuellos-de-botella-del-turismo-rentabilidad-talento-regulacion-movilidad-y-gobernanza/177997/ El desarrollo de este modelo no ha sido casual. La privatización parcial de Aena y su salida a bolsa facilitaron un plan de inversión que permitió modernizar y ampliar los principales aeropuertos españoles, como Adolfo Suárez Madrid-Barajas y Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. Estas obras no solo aumentaron…
El turismo español llega a este año con una paradoja muy clara. Por un lado, atraviesa un momento fuerte en actividad, empleo y expectativas, pero sabe que ese buen ciclo puede atascarse si no resuelve varios problemas estructurales. El primero de esos cuellos es la rentabilidad. Mercedes Tejero (CEAV) explica que, para las agencias, la rentabilidad es clave porque muchas operan con márgenes ajustados y en un contexto de aumento de costes. Mar de Miguel (AEHM) sitúa la competitividad y la rentabilidad como una preocupación de fondo cuando afirma que la gestión basada en datos y la IA ya están marcando diferencias reales en la cuenta de resultados. Club Med, por su parte, traduce el mismo problema a escala internacional; para seguir creciendo hay que lidiar con inflación, incertidumbre económica y geopolítica, y con decisiones de inversión cada vez más sensibles al contexto. Incluso en un escenario positivo, el sector sabe que facturar más no equivale automáticamente a ganar mejor. Y ahí la perspectiva de Xandra Falcó (Círculo Fortuny) añade un matiz importante: mejorar la rentabilidad no pasa solo por captar más demanda, sino por elevar el posicionamiento de España en el turismo de excelencia, construir una propuesta de valor más ambiciosa y coherente y atraer un viajero que premie autenticidad, bienestar, cultura y experiencia por encima del consumo indiferenciado. En ese sentido, la rentabilidad también depende de la capacidad del país para convertir sus atributos en una oferta de mayor impacto económico y mayor valor percibido. De hecho, la presidenta de Círculo Fortuny plantea que España cuenta con todos los atributos para liderar esta nueva etapa del turismo de alto valor, pero que el reto es sobre todo de posicionamiento: hace falta proyectar mejor al exterior una propuesta diferencial y coherente. El segundo gran freno es el talento, probablemente…
La agenda política, ese género literario, a veces, resulta esquivo. La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego (Valencia, 1973), tiene un desafío esencial: los jóvenes y la vivienda. Chicos a los que les ha tocado una época difícil y por eso buscan sus propias respuestas. Porque de eso, de la memoria, discurre la primera cuestión.  ¿Esta economía del recuerdo es consecuencia de una generación que ha sufrido dos crisis económicas y una pandemia? ¿O detrás hay algo más profundo: un cambio de criterio generacional?  Todas las generaciones tienen unas características muy marcadas. Incluidos los jóvenes actuales. En el caso de las experiencias, no creo que sea una cuestión sólo generacional. Su consumo ha crecido, también entre los chicos. Sin duda, la vivencia de crisis múltiples ha influido en la manera en la que valoran su tiempo, su bienestar y sus vínculos. Pero no creo que esta opción por las experiencias sea solamente una reacción coyuntural. Vemos un cambio profundo en la manera de entender la vida: más centrada en el presente, en lo compartido, en lo vivencial. No es una generación ‘perdida’, sino, consciente.  Una vivienda puede tardar (desde que se inicia la petición del suelo hasta que se construye) una década. ¿Hay una generación de jóvenes que jamás podrá poseer una casa? ¿Y tendrá muy difícil alquilar?  Dependerá de las políticas públicas que se adopten al respecto, ahora y en los próximos años. Hay que recordar que buena parte de las competencias sobre vivienda son autonómicas. Es importante subrayar esto porque, entre otras cuestiones, las comunidades gobernadas por el PP se están negando a aplicar una ley, la Ley de Vivienda que aprobamos en 2023, que permite limitar el precio de los alquileres en las zonas tensionadas.  Pero como Gobierno también tenemos margen para ir más allá y yo quiero ser clara en este sentido: el socio de gobierno mayoritario, el PSOE, debe entender, con urgencia, que debemos ser mucho más ambiciosos en materia de vivienda. Nuestro país necesita cambiar el paradigma…
El chocolate de Dubai es una mezcla de chocolate con leche y pasta de pistacho, que utiliza como base los fideos kadaifi. Con la receta apropiada, se convierten en el producto que ha arrasado en todos los supermercados y que ha pasado de ser un artículo exclusivo a un éxito popular. Era 2021 cuando la creadora, Sarah Hamouda, llevó a cabo esta mezcla que la retrotraía a los sabores clásicos de Oriente Medio. Esto fue durante su embarazo así que, apenas un año después, en 2022, decidió junto a su marido Yezen Alani abrir una tienda online: FIX Dessert Chocolatier. A través de ella vendían la tableta con el nombre 'Can't get knafeh of it', que se parece a la traducción inglesa de "no puedo tener suficiente de esto", y que juega con ese producto típico árabe. Esta es la historia de uno de los últimos productos de esa parte del mundo que han arrasado en Occidente. Lindt vio el filón y lanzó su propia propuesta, que ha sido imitada por todo tipo de marcas. Hace algo más tiempo, hicieron su desembarco también los perfumes árabes, como una demostración de que los productos de aquella parte del globo tiene una imagen de lujo, exclusividad y exotismo. Y en el subtexto, que Arabia no es la región arenosa y desértica que era hace 25 años, sino un lugar que influye en el resto del mundo. Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí han comprado o patrocinado clubes y eventos internacionales para proyectar y elevar su influencia global Y si lo hace es porque no ha parado de intentarlo en la última década, e incluso más, con diferentes líneas de actuación que tienen que ver con el ámbito económico, cultural y deportivo. Llámese Qatar, Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí, todos estos…
La personalización y la calidad en la experiencia de servicio son las dos principales claves que marcan el futuro de la relación de las empresas con sus clientes. En el caso del sector asegurador, esto es incluso más obligatorio. En un contexto de transformación constante, “ya no vale el ‘café para todos’”, tal y como detalla Amalio Berbel, recientemente nombrado director general de Previsión Sanitaria Nacional (PSN) en esta entrevista. En su opinión, “las necesitades de las personas evolucionan y a ello debe adaptarse el seguro”. ¿Ha percibido una evolución en las peticiones del personal sanitario? En otras palabras, ¿cómo han cambiado las preferencias del mutualista en los últimos años? Obviamente, el personal sanitario forma parte de la sociedad y, por lo tanto, evoluciona con ella. Por eso, somos conscientes de que, en estos momentos los sanitarios exigen de su compañía de seguros mucho más que un simple seguro, exigen un SERVICIO, así, con mayúsculas. Es decir, exigen rapidez, tanto en la contratación como en la prestación, exigen personalización, ya no vale el ‘café para todos’, exigen información clara y disponible a golpe de clic, exigen acompañamiento durante toda la vida. Las necesidades de las personas evolucionan y a ello se debe de adaptar el seguro. Pero, además, en el caso concreto de los profesionales sanitarios, su labor diaria es la de cuidarnos a los demás, por lo que eso es precisamente lo que más nos piden, que les cuidemos a ellos y que les ayudemos a cuidarse. Adicionalmente, creo que la pandemia, más allá de la desgracia que supuso, también ha servido para hacernos conscientes a todos de lo frágiles que podemos llegar a ser las personas. Esa realidad la han vivido en primera persona nuestros mutualistas, por la naturaleza del trabajo que realizan. En este sentido, la concienciación…