La Comisión Europea ha revisado al alza sus previsiones económicas para España en 2026, estimando un crecimiento del PIB del 2,4%. Esta cifra representa una mejora de una décima respecto a las estimaciones realizadas el pasado otoño. A pesar del impacto del nuevo "shock energético" derivado del conflicto en Oriente Próximo, España se mantendrá como la economía de mayor crecimiento en la eurozona, mientras el panorama económico europeo se deteriora.
Aunque las previsiones apuntan a una ralentización respecto al 2,8% de crecimiento del PIB en 2025, España seguirá superando la media de la eurozona, que se espera avance un 0,9% en 2026, y de la Unión Europea, que crecerá un 1,1%. La Comisión Europea advierte que el encarecimiento de la energía continuará afectando la inflación y la actividad económica. En conjunto, se anticipa una desaceleración económica en la eurozona con el crecimiento del PIB disminuyendo del 1,4% en 2025 al 0,9% en 2026.
La inflación en España podría subir al 3% en 2026, para luego moderarse al 2,5% en 2027.
En cuanto al mercado laboral, se prevé que la tasa de paro baje del 10% en 2026 por primera vez en más de una década, aunque se mantendrá entre las más altas de la UE. La demanda interna seguirá siendo el principal impulsor del crecimiento gracias al consumo de los hogares y la inversión. El Plan de Recuperación y Resiliencia también contribuirá al sostenimiento inversor, aunque las exportaciones netas tendrán un impacto más limitado debido a la debilidad de algunos de los principales socios comerciales de España y a la desaceleración en la economía europea.
Los riesgos para la economía española incluyen la posibilidad de menores actividades económicas por parte de socios comerciales clave, lo que podría afectar negativamente al turismo y a la confianza del sector privado. También se señala la importancia de un flujo migratorio constante para mantener el dinamismo del mercado laboral. Sin embargo, la Comisión Europea resalta que el mercado laboral español mostrará resiliencia a lo largo del periodo previsto.
Por otra parte, la Comisión proyecta que el déficit público de España permanezca en el 2,4% del PIB tanto en 2026 como en 2027, con una reducción progresiva de la deuda pública. España se posicionaría entre las economías del euro con mejores cifras de déficit, a pesar de las presiones sobre las cuentas públicas por el aumento de los costos en energía, defensa y pensiones.
Finalmente, el alza en la inflación por los costos energéticos será un desafío, aunque se espera que la situación se estabilice en 2027 con una inflación reducida al 2,5%. Se anticipa que los ingresos nominales superarán el crecimiento de los salarios reales, beneficiándose del fuerte crecimiento nominal de la economía y el impulso de los fondos europeos.
