El índice PMI manufacturero de la zona euro registró en abril un notable crecimiento hasta alcanzar los 52,2 puntos, frente a los 51,6 del mes anterior. Esto representa la mejor cifra en 47 meses, impulsada por el almacenamiento de inventarios ante las preocupaciones por el suministro y el aumento de costes debido al conflicto en Oriente Próximo.
Por primera vez desde junio de 2022, todos los países de la zona euro evaluados en el estudio mostraron lecturas del PMI por encima de los 50 puntos, señal de expansión. En este contexto, la producción industrial experimentó un incremento significativo no visto desde agosto de 2025. El ritmo de nuevos pedidos también alcanzó su nivel más alto en cuatro años, reflejando expectativas de precios al alza por parte de los clientes, dadas las recientes crisis energéticas y problemas de abastecimiento.
La encuesta apunta a una preocupación más que a un motivo de celebración, advirtiendo sobre la sostenibilidad del crecimiento y un posible impacto inflacionista mayor al previsto.
Pese al dinamismo en la actividad y el aumento en los pedidos, las empresas del sector manufacturero decidieron reducir su fuerza laboral, extendiendo casi a tres años la tendencia de destrucción de empleo. El mes de abril también fue testigo de una significativa alza en las presiones de costes, alcanzando máximos de 46 meses. Esto llevó a los fabricantes a incrementar los precios de venta, acelerándose la inflación a niveles récord de 39 meses.
Chris Williamson, economista jefe de S&P Global Market Intelligence, advirtió que, aunque los índices son alentadores, el crecimiento podría no mantenerse. Indicó que el Banco Central Europeo debe tener cuidado al interpretar estos datos, ya que el efecto inflacionista emergente podría ser más serio de lo anticipado, presentando un dilema para la política económica del bloque.
