miércoles 29 • junio 2022

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El miedo de la banca a los criptoactivos

Por Borja Carrascosa, director de Capital.

criptoactivos

En pleno auge de los criptoactivos, el sector bancario se enfrenta a un entorno de negocio muy complicado en este 2022. Tipos de interés bajos; depósitos con mínimo atractivo en términos de rentabilidad; mercados financieros volátiles y lastrados por la crisis de la Covid-19; fondos de pensiones con menor atractivo fiscal; restricciones en las políticas de comisiones… La capacidad de generar ingresos en banca, según reconocen fuentes financieras, nunca había representado un reto tan complicado. Urge innovar. 

En este entorno de dificultades, pero dopado de liquidez gracias a los bancos centrales, surgen los criptoactivos como una especie de legión de “caballeros blancos” con forma de moneda. Un batallón dispuesto a generar riqueza y a devolver la fe a un sistema inversor deprimido y contagiado de múltiples cepas. Las criptomonedas representan una opción de inversión cuyos potenciales beneficios son exponenciales, igual que las potenciales pérdidas que pueden asumir los participantes del mercado. Y el binomio rentabilidad-riesgo, sin regulación, a la banca le da miedo. Mucho miedo. 

La “desregulación” de la que presumen es la que ha permitido que, hasta hoy, sea el propio mercado el que regule, de forma libre y con una ley de oferta y demanda “ad hoc”, el precio de los criptoactivos. El problema reside en que, si los bancos tradicionales entraran en este negocio -que entrarán, más tarde o más temprano-, el aluvión de demandas que podrían sufrir sería interminable en el escenario de un posible “crack” del valor de las criptomonedas. 

“El aluvión de demandas que podrían sufrir las entidades sería interminable en el caso de un posible ‘crack’ del valor de las criptomonedas”

Este riesgo, tras sufrir la penalización de tribunales y reguladores por los excesos de la crisis de 2008, puede dañar muchas cuentas de resultados. Y esto, cuando el sector todavía no ha terminado el necesario proceso de adelgazamiento que trimestre a trimestre radiografía el Banco de España -tanto en volumen de personal, como en número de oficinas- y la consolidación del número y el tamaño de las entidades, no es lo más adecuado.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) se ha manifestado recientemente sobre el mercado de los criptoactivos, en favor de una “cooperación global”, un llamamiento a los bancos centrales para avanzar en su regulación. El organismo identifica una serie de riesgos, entre los que destaca la integridad operativa y financiera de las transacciones, la protección de los inversores o la cuantificación y control de las reservas de criptomonedas.

El “efecto relevo” en las divisas

En los últimos meses, hemos visto varios fraudes millonarios al calor de esta moda, y amenaza con convertirse en un problema sistémico en algunos países. El FMI va más allá y habla de un posible “efecto de relevo”, cuando los criptoactivos sustituyen a la moneda nacional, especialmente en economías en desarrollo o emergentes, y eluden las restricciones de cambio y las medidas de control. Por ello, reclama un marco global para evitar lo que podríamos denominar como “paraísos cripto” que permitan el arbitraje regulatorio o requisitos de negociación más laxos en determinados países. 

Para reforzar esta iniciativa, el Fondo alude al carácter global, intersectorial y transfronterizo de las criptomonedas, que limitaría la eficacia de las regulaciones locales o nacionales. El mercado de los criptoactivos cuenta con un valor de alrededor de 2,5 billones de dólares (casi dos veces el PIB anual de España y equivalente al de Francia), lo que refleja su peso en la economía global. 

La banca reclama, para una mayor transparencia de este mercado, que los proveedores de servicios de intermediación o compraventa de criptoactivos deberían tener licencias. Al fin y al cabo, las entidades argumentan que son hipotéticos competidores en el ámbito de la inversión, por lo que deberían tener algún tipo de marco jurídico en el que operar. El FMI apunta al respecto que “deberían cumplir requisitos similares a los de los brokers o agentes de valores”. En el caso de España, por tanto, la regulación correría a cargo de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). 

En cualquier caso, lo que parece claro es que en 2022 veremos nuevas voces, proyectos de lanzamiento de monedas digitales y propuestas regulatorias para controlar el comportamiento del mercado de criptoactivos. Su peso en la economía es tan grande, que hace tiempo que dejó de ser una moda. Es una realidad y un valor de futuro, y las entidades financieras lo saben. 

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