Renfe, la principal operadora ferroviaria española, ha lanzado un ambicioso contrato estimado en casi 1.000 millones de euros, con el objetivo de formar una alianza estratégica con una compañía especializada en transporte por autobús. Este plan tiene como finalidad mejorar la resiliencia de su servicio ferroviario en situaciones donde obras o fenómenos climáticos interrumpen la circulación de trenes y se requiere transporte alternativo para los pasajeros.
Un horizonte de 15 años y grandes exigencias
Según los pliegos revisados por Europa Press, la licitación asciende a 923,3 millones de euros, excluyendo impuestos, para un periodo total de 15 años. El contrato inicial se planteó para 10 años con un valor de 588 millones, con la posibilidad de prórrogas adicionales por cinco años más. La propuesta prevé que la nueva empresa creada esté controlada en un 51% por el socio privado, mientras Renfe mantendría el 49% restante.
Renfe ha establecido duras condiciones para asegurarse de que solo las grandes empresas participen en el concurso. Entre los requisitos, las empresas deben haber generado ingresos de al menos 75 millones de euros en alguno de los últimos tres años fiscales o poseer un mínimo de 500 autobuses (o 300 si presentan candidatura en consorcio). La operadora quiere garantizar una flota estable y capacidad para responder a la demanda alta y emergencias.
Se abrirá un periodo inicial para recibir candidaturas, seguido de una selección para aquellas que cumplan con los criterios. Fuentes de Avanza, un destacado operador de autobuses en España, ya ha manifestado su interés en participar, según informa Europa Press. Aunque Alsa no se ha pronunciado oficialmente, cumple con los requisitos establecidos.
Renfe espera ahorrar hasta 195 millones de euros en 15 años con esta nueva estructura empresarial
Controversia entre grandes y pequeñas empresas
No obstante, este ambicioso plan ha generado tensión. Las pequeñas y medianas empresas del sector, que actualmente prestan parte de estos servicios de transporte alternativo, han expresado su descontento con los elevados requisitos que consideran discriminatorios, ya que temen quedar relegadas a subcontratos con grandes firmas.
Renfe ha subrayado que su intención es asegurar la disponibilidad de autobuses incluso en momentos críticos de alta demanda, justificando así la necesidad de recurrir a grandes socios. La creación de esta nueva estructura empresarial no solo persigue fortalecer el servicio al usuario, sino también optimizar los costes operativos a largo plazo.
