El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha presentado a los líderes de la Unión Europea una propuesta para extender durante un año más los fondos europeos 'Next Generation', con el objetivo de continuar financiando proyectos de electrificación y energías renovables en el continente. Esta iniciativa, planteada durante la segunda jornada de la cumbre informal de líderes que se celebra en Nicosia, Chipre, también busca relajar las reglas fiscales relacionadas con estas inversiones verdes.
Sánchez ha enfatizado la importancia de que Europa disponga de más recursos para avanzar en la electrificación y transformación energética de las economías nacionales. En consecuencia, ha sugerido prolongar los fondos de recuperación hasta 12 meses más allá de la fecha límite inicialmente prevista para agosto de 2026.
Asimismo, propone la flexibilización de las reglas fiscales para inversiones en transformación energética, evitando que dicho gasto se contabilice como déficit, una medida similar a la adoptada por la UE para el gasto en defensa. Según Sánchez, tales transformaciones harán a la UE más resiliente en el contexto de los recientes shocks energéticos relacionados con conflictos internacionales.
La transformación energética es esencial para fortalecer la resiliencia de la Unión Europea frente a crisis energéticas derivadas de conflictos.
Durante la cumbre, también ha instado a la Comisión Europea, presidida por Ursula Von der Leyen, a adoptar una respuesta más ambiciosa y conjunta frente a las crisis actuales. Además, ha reiterado su propuesta de imponer un impuesto extraordinario a las empresas energéticas que se benefician de los elevados precios del petróleo, una estrategia que ya se utilizó para afrontar la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania.
En un contexto de alza en los precios de los combustibles fósiles debido al conflicto en Oriente Medio, Sánchez ha defendido el despliegue de energías renovables en España, lo que ha permitido tener costes energéticos más bajos en comparación con otros países europeos. Animó a los socios comunitarios a seguir esta línea, al considerarla crucial para garantizar la estabilidad de la industria y el bienestar de los hogares.
Por otro lado, respecto al conflicto en Oriente Próximo, Sánchez calificó las hostilidades en Irán y Líbano como "ilegales" y expresó que este escenario manifiesta "el fracaso de la fuerza bruta". Señaló la necesidad de reforzar el orden multilateral y el derecho internacional, destacando el debilitamiento global que provoca la "ley del más fuerte". El conflicto ha tenido un impacto económico considerable, elevando el coste de importación de combustibles fósiles a Europa en 24.000 millones de euros desde que comenzó la guerra. Sánchez ha pedido un cese urgente de la confrontación y negociaciones para alcanzar un acuerdo de paz, remarcando que poner fin a la guerra es la medida más eficaz y menos costosa en términos de vidas humanas y recursos.
