Iberdrola ha iniciado la operación del parque eólico Tâmega Norte, el primero de los dos enclaves que conforman el Complejo del Tâmega, situado entre Braga y Vila Real, en Portugal. Este complejo se destaca por ser el primer desarrollo híbrido eólico-hidráulico conectado a la red en la península ibérica.
Este proyecto incorpora dos parques eólicos, norte y sur, vinculados a un sistema hidroeléctrico de almacenamiento por bombeo. Este diseño permite una interacción eficaz entre ambas tecnologías, facilitando el almacenamiento de energía para su liberación según la demanda del sistema eléctrico.
Tâmega Norte dispondrá de una capacidad instalada de 195 megavatios (MW), repartidos en 27 aerogeneradores Vestas de última generación, cada uno con una potencia de 7,2 MW y un rotor de 172 metros. Estos detalles técnicos sitúan al proyecto entre los más potentes de Iberdrola en eólica terrestre.
La producción anual estimada para Tâmega Norte es de 414 gigavatios hora (GWh), mientras que Tâmega Sur, aún en construcción, producirá 185 GWh.
Ambos parques evacuarán su energía a través de las infraestructuras existentes, hacia el nudo de Red Eléctrica Nacional (REN) en Ribeira de Pena. La inversión total del desarrollo asciende a 346 millones de euros, con 237 millones destinados a Tâmega Norte y 109 millones a Tâmega Sur.
El proyecto ha contado con el apoyo de proveedores internacionales y locales, entre ellos la empresa vasca Haizea Wind, que ha suministrado componentes para Vestas desde su centro de I+D en Oporto. Además, diversas empresas portuguesas especializadas en obra civil también han contribuido al desarrollo.
La contribución del complejo al medio ambiente será significativa, evitando la emisión de más de 230.000 toneladas de CO2 al año, cifra equivalente a las emisiones anuales de alrededor de 100.000 vehículos. Asimismo, cuenta con financiación del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y la participación de Norges Bank, que junto con Iberdrola controlará el 49% del activo cuando entre en funcionamiento.
Un hito técnico notable del proyecto ha sido el uso de la tecnología BladeLifter para transportar palas de grandes dimensiones. Este sistema permite elevar las palas entre 25 y 30 grados durante el transporte por carreteras estrechas y con fuertes pendientes, minimizando el impacto en áreas rurales y paisajes.
