Economía

¿Qué puede pasarle a la economía mundial si Irán continúa cerrando el estrecho de Ormuz?

En medio de unas negociaciones de alto el fuego estancadas, se teme que Irán mantenga cerrado el estrecho, agravando las consecuencias económicas a nivel global, ya que este paso marítimo es uno de los puntos más críticos de la economía mundial

El petróleo sube un 7% y supera los 100 dólares tras el bloqueo de Ormuz por parte de EEUU
Por Alberto Mesas

Cada vez que aumenta la tensión en Oriente Próximo, reaparece la incertidumbre. En pleno conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán, el estrecho de Ormuz se ha convertido en moneda de cambio por parte del país árabe contra la economía de Occidente. En medio de unas negociaciones de alto el fuego estancadas, se teme que Irán mantenga cerrado el estrecho, agravando las consecuencias económicas a nivel global, ya que este paso marítimo es uno de los puntos más críticos de la economía mundial.

Situado entre Irán y Omán, el estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. A pesar de que en su punto más estrecho apenas supera los 50 kilómetros de anchura, por él circula alrededor del 20% del petróleo consumido en el mundo y cerca de una cuarta parte del comercio marítimo global de crudo. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) lo considera uno de los principales cuellos de botella energéticos del planeta.

Una de las puertas del petróleo hacia Europa

Por esta ruta exportan gran parte de su producción países como Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Catar, Bahréin o los Emiratos Árabes Unidos. Aunque algunos de ellos disponen de oleoductos alternativos, la capacidad para esquivar Ormuz es limitada. En consecuencia, una interrupción prolongada provocaría una reducción significativa de la oferta mundial de petróleo.

La primera consecuencia sería una subida brusca de los precios energéticos. Los mercados del petróleo reaccionan no solo a las interrupciones reales del suministro, sino también al riesgo de que estas se produzcan. Por ello, incluso una amenaza creíble de cierre suele traducirse en aumentos inmediatos del precio del barril. Históricamente, los analistas coinciden en que los mercados energéticos son especialmente sensibles a cualquier alteración en Ormuz debido a la dificultad de sustituir rápidamente los volúmenes que atraviesan esta ruta.

El temor al encarecimiento del transporte y la energía

Ese encarecimiento acabaría llegando a consumidores y empresas. El transporte por carretera, la aviación, la logística y buena parte de la industria dependen de los combustibles fósiles. Un petróleo más caro suele traducirse en gasolina y diésel más caros, mayores costes de transporte y, en última instancia, más inflación.

Europa tampoco sería inmune. Aunque la dependencia directa del petróleo que atraviesa Ormuz varía según los países, el mercado energético es global: cuando el precio del crudo sube en los mercados internacionales, el efecto se extiende prácticamente a todas las economías importadoras.

Los países más expuestos serían probablemente los grandes compradores asiáticos. China, India, Japón y Corea del Sur reciben buena parte del petróleo que transita por este corredor marítimo. Una interrupción prolongada pondría presión sobre sus industrias y obligaría a recurrir a reservas estratégicas o a proveedores alternativos.

Sin embargo, cerrar completamente Ormuz no es una decisión sencilla. Además de las enormes implicaciones militares y diplomáticas, la medida también perjudicaría a la propia economía iraní, que depende de la exportación de hidrocarburos. Por ello, muchos expertos consideran más probable un escenario de perturbaciones parciales, ataques a infraestructuras o restricciones temporales al tráfico marítimo que un bloqueo total y sostenido.

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