Mercados e inversión

Los sectores económicos españoles que más ganan con el aumento del gasto militar en Europa

El primer gran ganador es la industria de defensa propiamente dicha

Ganadores y perdedores de la escalada bélica global en los mercados
Por Alberto Mesas

La invasión rusa de Ucrania en 2022 cambió la política de defensa europea. Desde entonces, numerosos países, entre ellos España, han incrementado sus presupuestos militares y la Unión Europea ha impulsado iniciativas para reforzar su autonomía estratégica. El resultado es una tendencia que parece consolidarse, y es que Europa gastará más en defensa durante la próxima década y una parte de ese dinero terminará en empresas españolas.

El primer gran ganador es la industria de defensa propiamente dicha. Empresas españolas como Indra, Navantia, o Santa Bárbara Sistemas participan en programas relacionados con radares, fragatas, submarinos, aviones de combate, sistemas electrónicos y vehículos blindados. Son algunas de las compañías llamadas a absorber buena parte de las nuevas inversiones asociadas al rearme europeo y a los compromisos de gasto adquiridos por los países miembros de la OTAN.

No todo son armas en el presupuesto de Defensa

Sin embargo, limitar el impacto económico al sector armamentístico sería un error. La defensa moderna depende cada vez más de tecnologías avanzadas. Por ello, las empresas vinculadas a la ciberseguridad, la inteligencia artificial, los sistemas de comunicaciones seguras y el análisis de datos también están ganando protagonismo. Muchos de los programas europeos de defensa buscan precisamente reforzar capacidades tecnológicas consideradas críticas para la seguridad del continente.

Otro ámbito con potencial de crecimiento es el aeroespacial. Satélites, observación terrestre, comunicaciones estratégicas y sistemas de navegación forman parte de las prioridades europeas. La frontera entre las aplicaciones civiles y militares es cada vez más difusa, lo que favorece el desarrollo de tecnologías de doble uso capaces de generar negocio en ambos mercados.

La industria metalúrgica y manufacturera también puede salir beneficiada. La construcción de buques militares, aeronaves, motores, sistemas electrónicos o vehículos terrestres requiere una extensa red de proveedores. Miles de compañías —principalmente empresas especializadas en componentes y fabricantes de materiales avanzados— participan indirectamente en estas cadenas de suministro. Según distintos análisis del sector, unas pocas grandes empresas concentran buena parte de la actividad, pero detrás de ellas existe un amplio tejido industrial auxiliar repartido por toda España.

Dificultad para encontrar talento

El empleo es otro de los aspectos más relevantes. La industria de defensa demanda perfiles altamente cualificados en ingeniería, programación, electrónica, matemáticas y fabricación avanzada. Las estimaciones más optimistas hablan de 88.000 puestos de trabajo entre empleos directos, indirectos e inducidos, aunque el sector afronta dificultades para encontrar talento técnico suficiente para sostener su crecimiento.

También la investigación y el desarrollo están experimentando un impulso significativo. En España, el aumento de los programas vinculados a defensa ha contribuido a elevar la inversión pública en I+D+i hasta niveles récord, con una parte creciente de los recursos destinada a proyectos tecnológicos relacionados con la seguridad y la modernización militar. Aunque la gran incógnita es cuánto durará este ciclo inversor, el rearme europeo ya no se percibe únicamente como una cuestión de seguridad, y para muchas empresas españolas se ha convertido también en una oportunidad.

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