Mercados e inversión

¿Compensa cambiar de banco en 2026? Lo que puedes ganar o perder

Cambiar de banco ya no es una mudanza imposible: la portabilidad de cuentas es gratuita y puede completarse en un máximo de 13 días hábiles. Pero la pregunta importante no es si se puede cambiar, sino si merece la pena. En 2026, entre cuentas remuneradas, regalos por nómina y comisiones al alza, la respuesta es: sí, pero solo si se hacen bien las cuentas

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Por Marta Díaz de Santos

Durante años, muchos clientes se acostumbraron a que su cuenta corriente no diera nada. La nómina entraba, los recibos salían y el dinero quieto no generaba rendimiento. En 2026, ese equilibrio se ha roto. Tras la última subida del BCE, la facilidad de depósito se situó en el 2,25%, las operaciones principales de financiación en el 2,40% y la facilidad marginal de crédito en el 2,65%, con efectos desde el 17 de junio. Ese cambio ha devuelto atractivo a cuentas remuneradas y depósitos, y ha reabierto la guerra por captar clientes.

La otra cara son las comisiones. Según ASUFIN, el coste medio de mantenimiento de una cuenta corriente no bonificada ha pasado de 110 euros en 2021 a 167,27 euros en 2026, y cinco de las once entidades analizadas mantienen un techo de 240 euros al año. La asociación advierte de que el problema afecta sobre todo a quienes pierden las condiciones de bonificación: un mes sin nómina, un cambio de empleo, una reducción de jornada o una jubilación con ingresos más bajos.

Lo que se puede ganar

El primer incentivo es evidente: dinero por el saldo. En julio de 2026, algunas cuentas remuneradas ofrecen rentabilidades en el entorno del 2,5% al 3,5% TAE, aunque con límites, condiciones o duración promocional. Revolut, por ejemplo, anunció una oferta del 3,51% TAE para nuevos clientes, aplicable hasta el 16 de octubre de 2026 y sobre un máximo de 25.000 euros.

Trade Republic aparecía en comparadores con un 3,04% TAE para nuevos clientes y sin importe máximo remunerado, mientras Openbank elevó su cuenta al 2,50% TAE durante el primer año para nuevos clientes, sin exigir nómina pero vinculando la operativa al uso de Bizum.

Traducido a euros, 10.000 euros al 3,04% TAE suponen unos 304 euros brutos al año. Tras la retención general del 19% aplicable a intereses de cuentas y depósitos, el rendimiento neto aproximado sería de 246 euros. Con 25.000 euros al 3,51% TAE, el interés bruto rondaría los 878 euros y el neto inicial, unos 711 euros, siempre antes de ajustar la declaración anual si procede. La Agencia Tributaria fija para 2026 una retención del 19% sobre rendimientos del capital mobiliario derivados de cuentas corrientes y depósitos financieros.

El segundo incentivo son los pagos por nómina. BBVA lanzó una campaña que permite alcanzar hasta 1.060 euros si el nuevo cliente cumple varios requisitos: 400 euros por domiciliar la nómina, 120 por uso de tarjeta, 120 por recibos, 120 por Bizum y 300 adicionales por mantener un saldo mínimo mensual de 10.000 euros. Deutsche Bank, por su parte, ofrece 405 euros netos, 500 brutos, a nuevos clientes que domicilien una nómina o pensión de al menos 2.000 euros y mantengan un saldo medio mensual mínimo de 3.000 euros durante el periodo de bonificación.

La tercera ganancia es menos vistosa, pero igual de real: dejar de pagar comisiones. Un cliente que pase de una cuenta no bonificada con 167 euros anuales de mantenimiento a una cuenta gratuita ya tiene un ahorro casi equivalente a una pequeña paga extra. Si además obtiene 200 o 300 euros netos de intereses, el cambio puede superar los 400 euros en el primer año sin asumir riesgo de mercado.

Lo que se puede perder

El error habitual es mirar solo el regalo. Cambiar de banco por 400 euros puede salir caro si para cobrarlo hay que contratar una tarjeta que no se necesita, mantener un saldo mínimo que inmoviliza liquidez o trasladar la nómina desde una cuenta vinculada a una hipoteca bonificada. Si el préstamo hipotecario reduce el diferencial por tener nómina, seguro o recibos en la entidad, romper esa vinculación puede costar más que la promoción.

También hay que mirar la fecha de caducidad. Muchas rentabilidades son promocionales: duran tres meses, seis meses o un año. Una cuenta al 3,5% durante unos meses puede ser atractiva para el dinero de emergencia, pero no debe confundirse con una rentabilidad permanente. El lector debe preguntarse qué pasará después: si el tipo baja, si aparecen comisiones o si la cuenta exige más uso del previsto.

El Banco de España recuerda, además, que las entidades pueden modificar las condiciones de una cuenta, siempre que sigan las reglas. Si el cambio perjudica al cliente —por ejemplo, una subida de comisión— deben avisar con al menos dos meses de antelación; si el cliente no acepta, puede cancelar la cuenta sin coste si lleva abierta al menos seis meses.

Cambiar de banco en 2026 compensa para tres perfiles: quien paga comisiones, quien tiene ahorro parado sin remunerar y quien puede domiciliar nómina sin romper otras bonificaciones importantes. No compensa tanto para quien tiene productos vinculados, poca liquidez o no quiere estar pendiente de plazos promocionales.

La banca ya no premia la fidelidad pasiva. Premia al cliente que compara, se mueve y lee la letra pequeña. En 2026, quedarse en el banco de siempre puede ser cómodo; pero, por primera vez en mucho tiempo, esa comodidad tiene un precio bastante fácil de calcular.

 

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