El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha expresado su respaldo a las nuevas regulaciones de capital que el Gobierno de Suiza planea establecer para las instituciones bancarias del país. Además, el organismo ha sugerido medidas adicionales para fortalecer el marco normativo.
Según el FMI, la iniciativa que exige a los bancos de importancia sistémica global con sede en Suiza que respalden completamente sus filiales extranjeras con capital de Nivel 1 Ordinario (CET1) es acertada, encomiable y está en consonancia con las recomendaciones del Programa de Evaluación del Sector Financiero (PESF). Así lo ha manifestado en su publicación sobre las perspectivas económicas de Suiza.
Las autoridades suizas buscan una mayor preparación ante posibles crisis financieras, siguiendo lo sucedido con Credit Suisse en 2023
El Gobierno suizo planea implementar esta propuesta a través de la Ley Bancaria y la Ordenanza de Adecuación de Capital, asegurando que las entidades con riesgo sistémico en el país respalden sus filiales internacionales mediante CET1. No obstante, esta normativa aún debe pasar por los correspondientes procedimientos parlamentarios antes de su aprobación definitiva.
Por parte del FMI, también se ha reconocido la determinación del Gobierno suizo para alcanzar estos objetivos, aunque ha enfatizado la necesidad de abordar los riesgos cibernéticos, especialmente los relacionados con el rápido avance de la inteligencia artificial. Asimismo, ha instado a mejorar la supervisión en la lucha contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo.
En contraposición, UBS, el mayor banco de Suiza, ha mostrado su total desacuerdo con la medida, argumentando que podría tener un impacto negativo significativo en la economía suiza. Según sus estimaciones, esta regulación implicaría un incremento de 22.000 millones de dólares (18.788 millones de euros) en su ratio de capital CET1, además de un efecto adverso sobre el PIB del país.
