Desayunos de Capital

Albert Rivera: "Los cuatro grandes motores económicos de Europa están en parálisis por falta de reformas"

Capital recibe a Albert Rivera, presidente del club Raheem y expresidente de Ciudadanos en la edición de junio de sus Desayunos

Por Redacción Capital

La inestabilidad y la polarización política que vive España afectan a la actividad económica, ya que generan incertidumbre en el ámbito regulatorio, en la planificación de inversiones, en el modelo fiscal y en los propios presupuestos de las empresas. La corrupción marca el debate diario en un país que, pese a todos los ‘nubarrones’ a los que se enfrenta y al volumen de deuda pública, mantiene una senda de crecimiento sostenida y un coste sostenible de financiación del pasivo estatal.

En este contexto, Capital recibió a Albert Rivera, presidente del Club Raheem y ex presidente de Ciudadanos, en la última edición de los Desayunos. Rivera realizó un diagnóstico de la actualidad española acompañado por Nicolás Redondo Terreros, presidente de Capital, por Javier Santacruz, economista, y por Borja Carrascosa, director de la revista. El catering del encuentro corrió a cargo de Viena Capellanes.

Redondo Terreros resaltó durante su intervención inicial que Rivera es “un broche de oro de este ciclo de Desayunos”, porque “es un hombre que, cuando estuvo en la vida pública y política española, demostró que tenía principios y que los defendía. Porque la política, sin principios, es como un ring de boxeo ilegal”. Y añadió que, “desde que abandonó la actividad política, se ha convertido en un referente, pero no de la política, sino del espacio público general español”.

“Hay 2,6 millones de personas cobrando el ingreso mínimo vital en España, mientras el paro se reduce y la economía crece a un ritmo del 3%”

La política y la empresa

Albert Rivera incidió en que, tras una trayectoria en la vida política como la suya, uno no deja de preocuparse y de querer aportar valor. “Me importa mi país, me duele cuando las cosas van mal y me enorgullece cuando las cosas van bien, mi opinión la hago pública en los foros en los que me invitan a participa”, señaló. “Un político nunca deja de serlo, en el sentido amplio de la palabra […], pero hay que saber marcharse y anclarse al pasado no sirve de nada”.

Tras su paso al sector privado -Rivera dejó la política en noviembre de 2019-, nuestro protagonista destacó que, según su visión, “la solución a los conflictos siempre es más ágil que la política. Aunque, cada vez más, la vida privada tiene menos de privada y más de pública. Antes te fijabas en una empresa y veías su facturación, sus números, cuántos empleados tenía y poco más. Ahora no, ahora el CEO de una compañía está expuesto públicamente”.

Además, resaltó que “hay crisis reputacionales que afectan a compañías no solo bursátiles, sino también compañías no cotizadas. Veo similitudes también de ese escrutinio público que yo pensaba que solo estaba en la actividad política”. “Si un CEO dice que es honrado y que tienes unos principios y valores para invertir en determinados productos, tiene que demostrarlo también”, apuntó.

“La política está muy contagiada por la esfera pública, por la por el dinamismo de la comunicación digital, por lo inmediato, por lo simple, por lo fácil, por lo populista” destacó. “Y, desgraciadamente, debo decir que, si comparas el Consejo de Ministros con el Consejo de Administración o el comité de dirección de una empresa mediana española […], probablemente tienen mucho más nivel profesional, formativo y de criterio en la empresa”. “Echo de menos el sentido de Estado en la vida pública española”, resaltó.

“El comité de dirección de una empresa mediana española tiene mayor nivel formativo, profesional y de criterio que el Consejo de Ministros”

La crisis del modelo liberal

Albert Rivera evaluó el estado de salud del modelo económico liberal y resaltó que, “en general, en Europa tenemos una crisis de modelo de sociedad del bienestar, que ha sido un gran éxito, y puede ser nuestro gran fracaso si no lo reformamos”. Y detalló que, “después de la crisis financiera, del Brexit, de los mandatos de Trump, las guerras y la disrupción tecnológica, las reglas de juego están cambiando”, a pesar de que “algunos políticos siguen con la misma ‘cantinela’ de subir los gastos e incrementar las subvenciones o los subsidios”.

“Veo que los cuatro grandes motores económicos de Europa están en una parálisis, una falta de reformas que hace insostenible el modelo de bienestar”, apuntó. “Yo defiendo el estado del bienestar con una economía liberal y fuerte, no con una economía subsidiada, con altos impuestos y con una clase media asfixiada”.

“Hay 2,6 millones de personas cobrando el ingreso mínimo vital (IMV) cuando el paro se supone que se está reduciendo y cuando la economía se supone que crece a un ritmo del 3%. Esto de dar subsidios para comprar voluntades políticas es muy descarado, yo creo que es muy malo para el país, desincentiva mucho el empleo”, dijo Rivera, para añadir que “el Estado está compitiendo deslealmente con las empresas en el mercado laboral. Si ofrece subsidios por no trabajar y las empresas tienen que pagar los mismos salarios para que la persona trabaje, es humano que, en igualdad de condiciones, el trabajador se lo piense. Estamos desincentivando el trabajo, es perverso”.

“El estado de bienestar europeo está en crisis y no se puede subir más los impuestos”, dijo Rivera. “Solo nos queda la moderación fiscal y la reactivación económica”, destacó. Y, respecto al problema de la productividad, puso en valor que “las multinacionales y las grandes, que ya aplican más tecnología, tienen más capacidad inversora, son las principales beneficiadas, mientras que las medianas y las pequeñas, poco a poco, la irán aplicando para sacarle los frutos”.

Nuestro protagonista identificó que “el drama de España es el absentismo y la desincentivación del empleo, que no nos permite crecer todo lo que podríamos”. “Otros países van a hacer los deberes en este ámbito, como, por ejemplo, las economías asiáticas o Estados Unidos”. “Los demás juegan el partido con mucha tecnología, con mucha agilidad y flexibilidad laboral, y España y, en el conjunto, Europa, juegan maniatadas”.

“Defiendo el estado del bienestar con una economía liberal y fuerte, no con una economía subsidiada, con altos impuestos y con una clase media asfixiada”

Contexto de polarización política

Tal y como comentábamos en el inicio de este repaso a las palabras de Rivera, la actualidad política arroja una imagen degradada, polarizada y en permanente tensión. Rivera incidió en que “en los últimos ocho años, el objetivo de este gobierno no ha sido ni transformar la economía, ni transformar España, ni hacer las reformas pendientes, el objetivo ha sido estar en el poder, sostenerse y durar. Esta legislatura no ha sido legislatura, ha sido una investidura. Legislas es aprobar presupuestos y hasta los propios socios del Gobierno cuestionan estos días el contenido de la legislatura”.

“Este gobierno y el presidente actual le han pillado la medida del umbral del sufrimiento a los españoles, se han dado cuenta de hasta dónde se puede tensar la cuerda”, afirmó. Y, “como tiene escándalos cada día, el español acaba acostumbrándose al escándalo”. “Están tensando la cuerda de la institucionalidad, están probando dónde está el límite. Una de las investigaciones es si han intentado comprar a jueces y fiscales para que no investiguen ni al presidente, ni a su familia, ni a su partido. Hemos visto a la UCO entrar en la sede del partido de Gobierno, hemos visto al ex presidente Zapatero pasar por los tribunales con delitos muy graves de blanqueo y de corrupción a nivel internacional…”, afirmó, pese a lo cual “no hay un shock emocional de la mayoría españoles, no hay una convulsión social. Hay un país tranquilo, muy tranquilo, a mi juicio, viendo con cierto estupor, pasividad y conformismo lo que está pasando.

“Hay dos Españas, la España real que vive, crece, crea empresas, crea empleo y se busca la vida, y hay unas instituciones al límite de fraccionar la separación de poderes, de que la corrupción llegue a la policía, a los jueces y a los fiscales, y de derribar los muros más, más infranqueables de la democracia”.

“Ha habido gente que se ha jugado el tipo literalmente bajo amenaza, bajo chantaje, bajo intentos de sabotaje, corrupción por 2.000 o 3.000 euros al mes. Hay guardias civiles, policías y jueces que, por un sueldo que no es ni la mitad de la mitad de la mitad de lo que se están repartiendo los corruptos, han aguantado la presión por defender a su país y hacer su trabajo. Y yo quiero reconocer eso porque, gracias a Dios, esos pocos hombres buenos están protegiendo ahora mismo lo que es la institucionalidad. Y yo quiero darle las gracias”, dijo Rivera.

El nexo con Hispanoamérica

Rivera quiso “reconocer el fenómeno, porque algunos políticos incluso lo critican, de los inversores de Hispanoamérica que vienen a invertir a España. Es maravilloso que las empresas españolas se capitalicen con capital extranjero y que los empresarios extranjeros, los family office o la gente que invierte quiera estar en Madrid o en España. Eso me parece una gran noticia”.

“De hecho, yo creo que la fisonomía de Madrid en particular, de España en general, del capital de las compañías y de las inversiones ha cambiado y hoy tiene un acento más hispano, de toda Hispanoamérica. Y eso creo que es buena noticia”, dijo. Y afirmó, además que la zona euro “sigue siendo muy atractiva. No solo España, donde sigue siendo fundamental la seguridad física. Aquí no la valoramos suficiente, hasta que viajamos a América Latina y nos damos cuenta de lo que vale poder ir por la calle libremente”.

“Muchos de esos inversores latinoamericanos vienen aquí porque les encanta venir a Madrid, porque les encanta España. Se sienten en casa, hablamos el mismo idioma, compartimos valores y pueden salir a la calle seguros. Sus hijos van a una buena escuela de negocios o a un buen colegio, se sienten en su casa. Ese componente emocional que en Estados Unidos era aspiracional para ellos, y lo sigue siendo, sobre todo, en Miami”, “Los que no pueden o no quieren ir a Miami, probablemente su destino será España”, señaló.

“Lo que yo llamo la Alianza Hispana es una idea que a mí me gustaría que ayudáramos a desarrollar en España, desde la colaboración, que todos los hispanos tengamos un espacio común y no solo sea un espacio de las letras, no solo un espacio para para dar un premio cultural o para reconocer la literatura en español, sino que sea un espacio laboral, que sea un espacio económico, empresarial e intelectual”, dijo Rivera.

“Somos 600 millones de hispanoparlantes y Estados Unidos tiene 60 millones de hispanoparlantes, uno de cada tres norteamericanos va a hablar español. Yo soy muy optimista a futuro, vamos a aglutinar 700 millones de personas en el mundo”, destacó.

Próximos pasos profesionales

Rivera concluyó su intervención destacando sus planes de desarrollo profesional futuro. “Hay mucho para crecer. Yo ahora estoy principalmente en una consultora que monté con José Manuel Villegas, hacemos consultoría estratégica para empresas, básicamente con CEOs y directores generales. Les asesoramos tanto en la parte institucional como en la parte de inversión”, apuntó.

“Es un trabajo bonito, porque antes estabas de delantero centro, rematando balones, tomando decisiones y ahora ayudas a los comités de dirección, a los CEOs, a los directores, a tomar decisiones y a planificar estrategias”, dijo. Además, resaltó su labor como presidente del Club Raheem, “un club de inversores privados, de empresarios, de los cuales, aproximadamente la tercera parte de los inversores proceden de América Latina”.

“Hay guardias civiles, policías y jueces que han aguantado la presión por defender a su país y hacer su trabajo por un sueldo ridículo frente a lo que se están repartiendo los corruptos”

“Y finalmente, para no aburrirme, me gusta la universidad, me gusta las conferencias y toda la parte geopolítica, hacer ese análisis que, hoy en día, es una obligación dentro de un comité de dirección o un consejo asesor”, apuntó. “También hago ese análisis para empresas y en conferencias y foros, porque me parece que ahora es más necesario que nunca para que la gente entienda los cambios en las placas tectónicas que se están produciendo. Entonces, te digo la verdad, estoy encantado con lo que hago, me gusta y disfruto, sin perder nunca la cara. Vivo en el mismo mundo en el que vivimos todos”, concluyó Rivera.

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