La Comisión Europea ha finalizado los trámites legales para la puesta en marcha del Scaleup Europe Fund, un nuevo instrumento destinado a promover el crecimiento de empresas tecnológicas europeas. Este fondo, que forma parte del Fondo del Consejo Europeo de Innovación, comenzará a realizar sus primeras inversiones en las próximas semanas, con el objetivo de movilizar hasta 5.000 millones de euros provenientes tanto de capital público como privado.
El Scaleup Europe Fund invertirá directamente en empresas europeas con potencial de crecimiento en sectores estratégicos como la inteligencia artificial, tecnologías cuánticas, biotecnología y tecnologías limpias. La gestión estará a cargo de la firma de capital riesgo EQT, seleccionada a través de un proceso competitivo, la cual tendrá la autonomía para tomar decisiones de inversión en condiciones de mercado, según ha informado Bruselas en un comunicado.
Este fondo permitirá que las empresas en fase de crecimiento encuentren financiación local hacia su conversión en líderes mundiales
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha destacado que este nuevo fondo es clave para que las empresas europeas puedan encontrar financiación dentro del continente y convertirse en compañías líderes a nivel global, potenciando así la innovación europea como ventaja competitiva.
Según la Comisión Europea, se prevén las primeras inversiones en las próximas semanas. El grupo fundador del fondo incluye tanto inversores públicos como privados europeos, entre ellos las entidades españolas CriteriaCaixa y Santander, a través de su firma de capital riesgo Mouro Capital. Bruselas continuará trabajando para incorporar nuevos socios con el fin de alcanzar la meta de una capacidad de inversión de 5.000 millones de euros.
Esta iniciativa se enmarca dentro de la estrategia de la Comisión Europea para facilitar que las empresas del continente con mayor potencial de crecimiento expandan sus actividades sin depender de financiación externa a la Unión Europea. El organismo ha señalado que, a pesar de contar con una fuerte base científica y un ecosistema prolífico de empresas emergentes, muchas compañías han tenido que buscar capital en terceros países para continuar su expansión.
