La Consejería de Agricultura y Ganadería de Castilla y León ha anunciado la necesidad de sacrificar casi 1,5 millones de aves debido a los brotes de la enfermedad de Newcastle detectados en la región. Esta enfermedad vírica, que afecta a las aves, ha generado preocupación entre las organizaciones agrarias, especialmente tras su propagación a la provincia de Segovia, donde se han registrado casos en los municipios de Gomezserracín y Remondo. Hasta el momento, la enfermedad está presente en las provincias de Valladolid, Zamora y Segovia, según ha confirmado el consejero de Agricultura, Joaquín Antonio Pino.
La enfermedad de Newcastle no representa un peligro para la salud humana, pero sus consecuencias económicas para las granjas afectadas son significativas
El consejero informó que actualmente se identifican 19 focos activos de la enfermedad, lo que obliga al sacrificio de más de 1,400,000 aves. Además, insistió en el fortalecimiento de las medidas de bioseguridad en las explotaciones y subrayó la obligatoriedad de la vacunación en las provincias afectadas a partir del 1 de agosto, ampliándose al resto de la comunidad a partir del 1 de septiembre.
El origen más probable del brote parece ser la fauna silvestre, según la secuenciación genética del virus, descartándose conexión con los casos de Valencia. En los lugares afectados, se efectúa el sacrificio total de aves, mientras que en las zonas de vigilancia y protección se contemplan medidas preventivas para erradicar la enfermedad.
Las autoridades regionales han asegurado que se compensarán los daños a los ganaderos, adelantando fondos para la desinfección e instando al Gobierno central a contribuir con la mitad de los 12 millones de euros destinados a estas campañas, de los cuales solo se ha recibido el 10% hasta ahora.
En una reunión del Consejo Regional Agrario, varios representantes del sector, incluidos Donaciano Dujo de Asaja, Jesús Manuel González Palacín de UCCL y Aurelio González de Alianza UPA-COAG, han expresado su preocupación y han subrayado la necesidad de incrementar el control sobre la enfermedad y acelerar las ayudas a los ganaderos afectados.
Además de tratar la emergencia sanitaria, el Consejo abordó temas relacionados con la fauna silvestre, solicitando un plan de control efectivo, y el impacto negativo del lobo en la agricultura y ganadería. También se discutieron mejoras en el plan de regadío y la incorporación de jóvenes agricultores.
El consejero Pino aseguró que las competencias sobre fauna silvestre están siendo abordadas, y anunció medidas para gestionar la población de lobos y actualizar las indemnizaciones por daños causados. Además, respondió a las demandas agrarias sobre la urgencia de modernizar las explotaciones y las ayudas a los jóvenes agricultores, comprometiéndose a agilizar los procedimientos.
