Este viernes se conmemoran 50 años de la histórica Diada del 11 de septiembre de 1976 en Sant Boi de Llobregat, Barcelona. Este evento, la primera gran manifestación organizada legalmente tras casi cuatro décadas de dictadura, reunió a decenas de miles de personas bajo la organización de la Assemblea de Cataluña. Fue un hito en la transición democrática de Cataluña, con tres demandas fundamentales: Libertad, amnistía y estatuto de autonomía.
La asistencia al acto masivo osciló entre los 35.000 participantes que indicaron los informes oficiales de la época y los más de 100.000 que contabilizaron los organizadores en la plaza Cataluña y calles adyacentes de esta localidad del Baix Llobregat.
Inicialmente, las entidades unitarias de la oposición al franquismo planearon el evento en el Parc de la Ciutadella de Barcelona, pero el entonces gobernador civil, Salvador Sánchez-Terán, prohibió su celebración en la capital catalana. Finalmente, tras intensas negociaciones, el acto fue autorizado in extremis en Sant Boi, un enclave simbólico por albergar los restos de Rafael Casanova, destacado defensor de la ciudad durante el sitio de 1714.
La manifestación de Sant Boi de 1976 fue una demostración de la fuerza del movimiento catalanista y la unidad contra el franquismo
A pesar de los obstáculos, miles de personas se desplazaron ese día hacia el Baix Llobregat. La imagen de los asistentes portando senyeras fue un símbolo de la Transición. El catedrático Carles Santacana destaca que para el gobierno de Suárez fue evidente que era necesaria una acción en relación a Cataluña debido a la movilización masiva que hubo aquel día.
El evento fue cívico y autorizado, pero bajo estricta vigilancia gubernamental. Se impidió que Josep Tarradellas, presidente de la Generalitat en el exilio, tuviera un papel protagónico y se supervisaron discursos bajo amenaza de cortar la retransmisión de Ràdio Barcelona si se desviaban de lo acordado.
El acto contó con figuras relevantes de la resistencia antifranquista, como Jordi Carbonell, quien dejó una frase memorable: Que la prudencia no nos haga traidores. Miquel Roca Junyent, abogado y futuro líder de Convergència Democràtica de Cataluña, abogó por la restauración del autogobierno catalán, mientras que Octavi Saltor ofreció un discurso cultural y patriótico.
La Diada ejemplificó la unidad de la oposición, incluyendo partidos clandestinos como el PSUC, PSC-Congrés, ERC, CDC y el Front Nacional de Catalunya, junto a sindicatos como CC.OO. y UGT, en las peticiones de libertades democráticas, amnistía y autonomía para Cataluña.
Antonella Medici, comisaria de una exposición sobre el evento, subraya que la senyera simbolizó diversas luchas, como el feminismo y el ecologismo, además de reivindicaciones obreras y culturales. También destaca el carácter integrador de los discursos, que abordaron temas como la migración y la solidaridad internacionalista.
La manifestación de Sant Boi sentó las bases para la Diada del millón de 1977, que reunió a 1 millón de personas en Barcelona. Este evento marcó el regreso de Tarradellas y el restablecimiento provisional de la Generalitat, siendo un catalizador del fin de la clandestinidad del catalanismo y la recuperación institucional de Cataluña.
