Revista Capital

Venecia no se revela de inmediato. La ciudad exige paciencia, curiosidad y cierta disposición a perderse. Lo mismo ocurre con sus fiestas privadas durante el carnaval. No basta con dinero o contactos; hay que comprender la lógica del misterio. Durante años cubriendo destinos y celebraciones, uno aprende que el verdadero lujo no es el acceso, sino la experiencia. Y en Venecia, esa experiencia comienza mucho antes de llegar. De hecho, muchos invitados planifican el viaje como si fuera una producción teatral: pruebas de vestuario, elección de máscara, reservas en ateliers y, en algunos casos, incluso clases de baile (vals, contradanza) para moverse con naturalidad en un salón del XVIII. Todo empieza con una invitación. Algunas son sobrias, otras verdaderas obras de arte. Se reciben sobres lacrados con cera, correos electrónicos cifrados y, en ocasiones, un pequeño antifaz acompañado de instrucciones detalladas. El mensaje siempre es el mismo: vestuario de época, puntualidad absoluta y discreción total… nada de redes sociales. Nada de teléfonos. En algunos eventos, incluso se pide a los invitados que usen nombres ficticios. A veces se especifica el “código de personaje” (nobleza, viajero, diplomático, cortesana, mercader), el tipo de máscara (más tradicional o más libre) y hasta el tono: “misterio elegante”, “decadencia veneciana”, “barroco exuberante”. En ciertas fiestas, se solicita guardar el móvil en un sobre sellado o dejarlo en un ropero, como una forma simbólica de entrar en otra época. El anonimato no es un capricho, es la esencia del carnaval veneciano. Históricamente, las máscaras permitían borrar jerarquías sociales, mezclar clases y explorar identidades. Hoy, esa posibilidad resulta casi revolucionaria. En estas fiestas, ejecutivos, artistas, herederos y viajeros se convierten en personajes. Nadie pregunta quién eres… importa quién decides ser. Y lo más interesante es cómo ese anonimato “educa” la conversación: se habla más de música, arte,…
Las bandas sonoras son la memoria emocional del audiovisual, un lenguaje universal que atraviesa generaciones, estilos y fronteras. En España, este arte vive un momento de expansión sin precedentes gracias al auge de las plataformas, la internacionalización de la industria y la aparición de nuevas generaciones de compositores. Sin embargo, también se enfrenta a retos inéditos, como la velocidad de producción, la globalización estética y la irrupción de la inteligencia artificial (IA). Hay algo casi misterioso en la relación entre música e imagen. Una escena sin sonido puede resultar anodina; con la música adecuada, puede convertirse en inolvidable. Como señala el compositor Roque Baños, “la música trata de las emociones y cuando hay emoción hay un mundo que se añade a la historia”. La banda sonora construye significado, anticipa emociones, revela intenciones ocultas y manipula el tiempo narrativo. Desde los pianistas que improvisaban en los primeros cines hasta las actuales producciones inmersivas, la música ha sido siempre la gran narradora silenciosa del audiovisual. En ese sentido, el papel de la música en el relato va mucho más allá del acompañamiento. “La música cuenta cosas que no se ven, es un actor más de la película”, afirma el experto. La historia de la música de cine en España es menos conocida que la de Hollywood, pero igualmente rica y profundamente ligada a los orígenes mismos del cinematógrafo. Desde finales del siglo XIX, cuando los hermanos Auguste Lumière y Louis Lumière popularizaron las primeras proyecciones públicas en Europa, el nuevo espectáculo llegó rápidamente a ciudades como Madrid o Barcelona. Durante el cine mudo, las proyecciones estaban acompañadas por pianistas, organistas o pequeños grupos que improvisaban o adaptaban repertorio popular y clásico, así como piezas procedentes de la zarzuela y del teatro musical. Aunque se hable de “cine mudo”, aquellas sesiones nunca fueron…
La inversión financiera, en épocas de inestabilidad, puede parecer un laberinto en el que las puertas de entrada y salida están distantes, muy separadas y con muchos obstáculos entre sí. Javier Rumbo y Pedro Muñoz, cofundadores y coCEOs de JP Financial, apuestan por la sencillez en el recomendación. "Jugamos el papel de asistente financiero: ordenamos, planificamos, diversificamos y ejecutamos para que la persona gane tranquilidad y criterio”. ¿Cómo definirían en pocas palabras qué es JP Financial y qué papel quiere jugar en la vida financiera de las personas? JP Financial es una firma de intermediación financiera que acompaña a particulares y empresas a tomar mejores decisiones de inversión y planificación, con un enfoque de confianza, honestidad y claridad. En la práctica, jugamos el papel asistente financiero: ordenamos, planificamos, diversificamos y ejecutamos para que la persona gane tranquilidad y criterio. Uno de sus pilares es la intermediación financiera responsable. ¿Qué significa exactamente esto en el día a día de la empresa? Significa tres cosas muy concretas. La primera es la alineación con la persona: evitamos los conflictos de interés. La segunda es la libertad del inversor: no trabajamos con personas cautivas ni con estructuras que obliguen a permanecer en algo que ya no encaja. Y la tercera es la transparencia: explicar el porqué de cada decisión y ajustar la estrategia de forma conjunta con la persona. En un sector que a veces puede parecer complejo o distante, ¿cómo consiguen mantener una relación cercana y humana con las personas con las que trabajan? Apostamos por bajar la inversión ‘a tierra’ para hacerla más accesible. ¿Y cómo? Con un lenguaje claro, con acompañamiento paso a paso y con mucha pedagogía. En la propia comunicación que tenemos con el exterior, insistimos en ‘hacer las cosas de forma normal’, con sentido común, con cercanía y…
En un mundo marcado por la incertidumbre geopolítica, la disrupción tecnológica y el cambio en los equilibrios económicos globales, la inversión se ha convertido en el principal termómetro de la confianza, la estabilidad y el crecimiento. España afronta 2026 en un momento de transición, tras varios años de elevada rentabilidad en los mercados financieros y de un fuerte impulso público para sostener la recuperación tras la pandemia. Ahora, el protagonismo vuelve al capital privado, que busca nuevas oportunidades en sostenibilidad, inteligencia artificial (IA), activos alternativos y sectores de alto valor añadido. Este especial se apoya en el análisis y las perspectivas de Inverco, Peoplematters y el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, tres fuentes clave para comprender el nuevo ciclo inversor. Según la mayoría de los informes económicos recientes, España afronta el ejercicio con un contexto que combina estabilidad macroeconómica, transformación estructural y un renovado interés inversor. Tras varios años marcados por la política fiscal expansiva y el despliegue de los fondos europeos, el escenario se redefine con un mayor peso de la iniciativa privada. En este nuevo entorno, la sostenibilidad, la inteligencia artificial y los activos alternativos están redefiniendo la asignación global de capital, mientras la economía española consolida su posición como uno de los destinos más atractivos para la inversión en Europa. Los grandes servicios de estudios coinciden en que la inversión será uno de los motores principales del crecimiento en los próximos ejercicios. El informe Situación España de BBVA Research prevé que la economía mantenga un ritmo relativamente sólido, con un avance del PIB en torno al 2,4% en 2026, apoyado en la demanda interna, la creación de empleo y la ejecución de los programas vinculados al Plan de Recuperación. Este crecimiento, no obstante, se producirá en un contexto más exigente, con un menor impulso del sector…
El sector inmobiliario sigue siendo uno de los grandes motores de la economía española y su transformación evoluciona de forma paralela al cambio global que vive la actividad empresarial. Tras la crisis bancaria y la contención de las entidades en la concesión de crédito, el fenómeno creciente del crowdfunding inmobiliario y las diversas fuentes de financiación alternativa protagonizan la revolución presente y futura del ‘ladrillo’. Diego Bestard, fundador y CEO de Urbanitae, comparte con Capital su visión privilegiada del sector inmobiliario. “Todo lo que se está empezando a construir ahora se va a entregar dentro de dos o tres años, y lo que se está empezando a construir ahora no es suficiente”, afirma. La economía española mantiene su senda de crecimiento, una tendencia que seguirá durante los próximos ejercicios. ¿Cómo afecta esto a la inversión inmobiliaria? Que la economía vaya bien hace que haya más ‘alegría’, por decirlo de alguna forma, en el mundo de la inversión inmobiliaria. El sector inmobiliario tiene un componente que es el uso real de los activos, no es únicamente un activo financiero o de inversión, como puede ser la bolsa u otro tipo de inversiones. Es un sector que crea vivienda en nuestro país, y que la economía vaya bien hace que la demanda de vivienda siga en aumento y que haya un ‘efecto llamada’ para que los extranjeros vengan a trabajar a nuestro país. Todo lo anterior provoca que haya más demanda de vivienda y más problemas en la falta de oferta. Esto llevamos viéndolo desde hace años y previsiblemente seguiremos observándolo durante los próximos ejercicios. Hace dos años, en estas mismas páginas, usted afirmaba que el problema de la escasez de vivienda era “estructural”. ¿Qué ha cambiado en los últimos 24 meses? Hay una necesidad estructural de crear vivienda nueva, muchas fuentes…
La incertidumbre es la tendencia dominante en el escenario geopolítico global, marcado por el contexto bélico y por el impacto de estos conflictos -el último en estallar, en Irán- en las diferentes economías. En este contexto, el inversor busca opciones seguras y rentables, dos de las variables que analizamos en el Especial Inversión de marzo de Capital. Diego Bestard, fundador y CEO de Urbanitae, protagoniza nuestra portada de marzo con su apuesta por el sector inmobiliario como foco de “tranquilidad y certeza” para las carteras de inversión. “Me cuesta mucho encontrar un binomio de rentabilidad y riesgo tan bueno como el del sector inmobiliario”, afirma Bestard en una extensa entrevista en la que radiografía la industria y, cómo no, la situación de la vivienda en nuestro país. En este contexto inversor, y con motivo del 8-M, Día de la Mujer, María Benjumea, presidenta de South Summit, destaca que “los proyectos fundados por mujeres son más eficientes”, con un retorno que duplica al de aquellos liderados solo por hombres, “pero captan menos del 3% de la inversión del venture capital”. Tras conocer la visión de Peoplematters, Inverco, el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa y SpainCap, nos sentamos con Javier Rumbo y Pedro Muñoz, cofundadores y coCEOs de JP Financial. “Queremos construir una mentalidad financiera de élite, la diferencia entre participar y ganar está en la preparación”, afirman. En una línea similar, la búsqueda de la tranquilidad financiera es una de las grandes líneas de actuación de Grupo Santalucía y su think tank Espacio Futuro. Según el informe ‘Bienestar extendido’, el bienestar del futuro no se medirá tanto por cuánto se gana, sino por la capacidad de mantener una base económica estable. Víctor Campos, fundador y CEO de The Real Money, explica al respecto que el oro, valor refugio por excelencia,…
En el mundo de la inversión, no basta con promesas grandilocuentes ni fórmulas mágicas. De hecho, eso debería bastar para correr en la dirección contraria. Eso es lo que defiende Patricia Malagón, creadora del proyecto digital @trabajatudinero y autora de “La guía que tu dinero necesita”. Habla de dinero con la naturalidad de quien lleva años buceando entre balances, informes y mercados, pero también con la intención clara de que cualquiera pueda entenderla. Malagón, periodista económica durante casi una década, reconoce que el mayor impacto del libro no ha estado tanto en la escritura como en la investigación previa. “Para mí era fundamental que todo lo que aparece en sus páginas estuviera respaldado por evidencia”, explica. No quería repetir lugares comunes ni simplificar en exceso. Cada dato, cada afirmación, debía poder sostenerse en una fuente oficial o en estudios contrastados. Antes siquiera de empezar a escribir, dibujó una estructura cerrada. Necesitaba una línea narrativa que evitara que el lector se perdiera entre conceptos técnicos. “La economía parte con una barrera de entrada enorme en el lenguaje”, señala. Por eso se impuso una regla que aprendió en la facultad: que lo entienda hasta tu abuela. Accesibilidad y veracidad fueron sus dos grandes objetivos. Y en ambos se percibe la huella del periodismo. En un entorno donde la información financiera circula sin filtro —especialmente en redes sociales—, Malagón aplicó criterios clásicos del oficio: selección rigurosa de fuentes, contraste y comprobación. Recurrió a organismos oficiales como el Banco de España, pero también a estudios elaborados por gestoras de fondos y bancos de inversión. “Si menciono un dato relevante y el lector va a buscarlo y no lo encuentra o es erróneo, la confianza se va a cero”, advierte. Y sin confianza no hay educación financiera posible. El germen del libro, sin embargo, no…
En un contexto marcado por la globalización alimentaria, donde frutas, verduras y otros alimentos recorren miles de kilómetros antes de llegar al consumidor, el debate sobre qué comemos, y de dónde procede, ha cobrado una relevancia creciente. Frente al modelo agroindustrial intensivo, cada vez más voces expertas señalan los beneficios de una alimentación basada en productos locales, frescos, de temporada y ecológicos, no solo para la salud, sino también para la sostenibilidad del planeta y la economía de proximidad. “La agricultura y la ganadería actuales están extremadamente industrializadas, con un uso intensivo de productos químicos de síntesis que empobrecen la calidad nutricional de los alimentos y dañan el medio ambiente”, explica Odile Fernández, médica de familia y autora especializada en nutrición y salud integrativa. “Consumir productos locales y ecológicos es una de las mejores decisiones que podemos tomar tanto para nuestra salud como para la economía local”. Más nutrientes, menos química Uno de los principales argumentos a favor del consumo de alimentos locales es su mayor valor nutricional. Los productos de proximidad suelen recolectarse en su punto óptimo de maduración, lo que garantiza una mayor concentración de vitaminas, minerales y enzimas. En cambio, los alimentos destinados a largas cadenas de distribución se recogen de forma prematura y se someten a procesos de conservación -congelación, atmósferas controladas o tratamientos químicos- que degradan parte de sus nutrientes. Esto es especialmente relevante en frutas y verduras, pero también en productos como la leche. La leche fresca pasteurizada conserva mejor su perfil nutricional y su sabor original, mientras que la leche sometida a procesos UHT alcanza temperaturas muy elevadas que alteran algunos de sus compuestos, provocando cambios en el color, el aroma y el gusto, como la caramelización de la lactosa. Además, optar por alimentos ecológicos reduce significativamente la ingesta de pesticidas, fertilizantes químicos,…
En el ámbito 'David' encuadramos los negocios de la restauración que empiezan sin apoyos de grupos financieros, que quieren ofrecer sólo aquello en lo que creen y saben hacer. En algunos casos, estos emprendedores abandonan sus puestos de trabajo seguros y con gran reconocimiento; otros deciden afincarse en al ámbito rural; otros no se mueven de su lugar de nacimiento y siguen el legado familiar, y otros, simplemente se lanzan a abrir un negocio por el que apuestan con ilusión y con muchas ganas de triunfar. ¡Y triunfan! Sin olvidarnos de los que llevan ya muchos años, con una clientela muy fiel y siguen estando de actualidad. Ztriko, el triunfo de una tarta de limón Alejandro Maldonado, de 31 años, trabajaba en una consultora estratégica, pero ya le gustaba la repostería. En el año 2021, según nos cuenta, “decidí hacer una tarta de limón para llevar a casa de mi novia Teresa para una cena que tenía con ella y con sus padres. La elección fue porque en mí casa nos gustaba mucho la tarta de limón que hacían en Embassy y, por otro lado, yo había dejado de tomar gluten porque me sentaba fatal, así que la base la hice sin gluten. Y la verdad es que les encantó”. Después abandonó su trabajo de consultor y, junto con otros socios, inició otro proyecto parecido a la consultoría tecnológica. Pero aquello no funcionaba y, “justo en ese momento falleció mi padre. Así que tomé la decisión de iniciar este proyecto, Ztriko, a largo plazo, e involucrar a mi entorno más cercano. Y esto incluía a mi madre y a mi novia, Teresa”.   Su modelo de negocio, hasta el momento, es que los pedidos se realizan on-line, por la web o por Instagram, y se sirven a domicilio. Tienen un obrador…
Venezuela, Groenlandia e Irán han absorbido la atención mundial en estas primeras semanas de 2026. Hace unos meses se atisbaba que el orden mundial estaba cambiando, algo que gana más fuerza en este comienzo de año, cuando el intervencionismo de Estados Unidos ha cruzado líneas rojas que no se veían en mucho tiempo. La directora general de la Organización Mundial del Comercio, Ngozi Okonjo-Iweala, habla de este momento como "la mayor disrupción en 80 años". Y advierte de que no cree "que las cosas vuelvan a la normalidad", tal y como afirmó en el último Foro Económico Mundial celebrado en la ciudad suiza de Davos. La dirigente habla del comercio, pero se puede aplicar a la geopolítica, a la economía y, en general, a la estabilidad de esos últimos 80 años, el orden mundial surgido tras la Segunda Guerra Mundial. "Se necesitará mucho para destruirlo", asegura, pero los hechos suceden en esa dirección o, al menos, para cambiar las reglas. Así opina Mark Carney, primer ministro de Canadá. En su opinión, el mundo se encuentra en un punto de ruptura, no en una transición hacia otro modelo. “Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamábamos el orden internacional basado en reglas”, apuntó Carney. Asimismo, el premier canadiense reflexionó sobre esa ruptura de las reglas: “Nos incorporamos a sus instituciones, elogiamos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad… pero ese pacto ya no funciona”. Por su parte, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, discrepa de la definición de este momento histórico, aunque reconoce que la gobernanza debe cambiar. "Creo que los responsables políticos estamos en un punto en el que debemos considerar un plan B o planes B, pero, incluso con esos planes B, no estoy segura de que debamos hablar de ruptura, sino de alternativas",…