La Comisión Europea ha solicitado a los Estados miembros reforzar las redes eléctricas y las capacidades de almacenamiento energético, además de ampliar la oferta de vivienda asequible. Estas recomendaciones están dirigidas a fortalecer la resiliencia económica y social de la Unión Europea y forman parte del paquete de primavera del Semestre Europeo de 2026. Este conjunto de propuestas busca evaluar e impulsar las líneas de actuación necesarias para enfrentar los principales desafíos del bloque comunitario.
Entre las medidas destacadas figura la aceleración de la transición hacia una energía limpia y asequible. Para ello, se recomienda invertir en infraestructuras que aumenten la seguridad energética, reduzcan la dependencia de combustibles fósiles importados y progresen hacia los objetivos climáticos europeos. Bruselas ha planteado ofrecer una flexibilidad fiscal limitada a los Estados que inviertan en estas medidas, permitiendo un margen específico de hasta el 0,3% del PIB anual entre 2026 y 2028 y un límite acumulado del 0,6% durante ese período.
El fortalecimiento de la resiliencia económica y social de la UE pasa por acelerar la transición energética y ampliar la vivienda social
El acceso a la vivienda también ha recibido especial atención ante las dificultades crecientes en muchos países europeos. La Comisión aboga por aumentar el parque de vivienda social y asequible, mejorar la oferta disponible y agilizar los procedimientos de licencias y planificación urbanística para facilitar la construcción de nuevos inmuebles.
Además de estas medidas, el Ejecutivo comunitario insta a impulsar la inversión, reducir las cargas administrativas para empresas y eliminar barreras que fragmentan el mercado único. También se hace un llamamiento a adaptar los sistemas educativos y de formación a las necesidades actuales del mercado laboral para abordar la escasez de capacidades en ciertos sectores económicos.
Durante la presentación del paquete, el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, destacó la necesidad de actuar rápidamente para fortalecer la competitividad de Europa en un entorno internacional desafiante. Según Dombrovskis, la competitividad y la sostenibilidad fiscal son metas complementarias y esenciales para asegurar la prosperidad y soberanía europea a largo plazo. Instó a los gobiernos nacionales a concretar estas recomendaciones "sin demora".
