Siete de cada diez pymes en España perciben las regulaciones actuales como obstáculos significativos para el normal desarrollo de sus negocios, según revela un reciente informe publicado por la Cámara de España titulado "Crecimiento empresarial y buenas prácticas regulatorias para la mejora del entorno de las pymes españolas". El estudio, respaldado por la Comisión de pymes, destaca que el exceso normativo se siente principalmente en el ámbito estatal, seguido del autonómico.
El informe, basado en datos del Directorio Central de Empresas del INE y una encuesta a más de 1.000 pymes, pone de manifiesto que la carga burocrática y normativa dificulta su operación diaria. Las áreas más preocupantes para las empresas son el medio ambiente, lo social, la fiscalidad y la morosidad. Uno de los problemas recurrentes es la falta de coordinación entre administraciones, que genera duplicidad de trámites.
Entre las propuestas sugeridas, las pymes sugieren adaptar las regulaciones al tamaño empresarial, eliminar normas obsoletas y establecer ventanillas únicas para simplificar procesos. Aunque se valora la digitalización de estos procedimientos, las empresas insisten en la importancia de mantener atención personalizada.
Necesitamos políticas que puedan crear un entorno regulatorio favorable a la empresa y su crecimiento.
José Luis Bonet, presidente de la Cámara de España, alerta que las regulaciones actuales impiden a las pymes ampliar plantilla, lo que repercute negativamente en la competitividad y productividad del país. El informe subraya que más del 94% de las empresas españolas son microempresas, destacando la necesidad de un cambio que facilite su crecimiento.
El estudio también refleja que un gran número de pymes no exporta regularmente debido a la falta de apoyos directos, la dificultad para obtener información sobre mercados exteriores y la escasez de personal cualificado. Cuando lo hacen, enfrentan altos costos y trámites complejos tanto en el país de origen como en el destino. Se destaca la necesidad de mejorar el asesoramiento, establecer acuerdos de libre comercio y promover acciones de promoción para fomentar las exportaciones.
En cuanto a la financiación, la mayoría de las pymes sigue dependiendo de la banca tradicional, mientras que alternativas como el crowdfunding o el capital riesgo son poco conocidas o utilizadas. Los altos tipos de interés, la exigencia de avales y las duras condiciones son obstáculos significativos. Además, el desconocimiento y la complejidad de los mecanismos de financiación no bancaria dificultan su adopción. El informe sugiere crear una ventanilla única para centralizar información sobre financiación y fomentar la planificación interna antes de solicitar apoyo externo.
