El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha manifestado este miércoles su opinión sobre la importancia de que Europa mantenga la OTAN y una buena relación con Estados Unidos. Durante su intervención en el 'II Encuentro de Geopolítica', organizado por el IESE Business School, Rajoy ha destacado la necesidad de diferenciar las democracias de las dictaduras en el contexto geopolítico actual. Además, advirtió que el populismo representa un serio peligro para las democracias.
Rajoy definió el populismo como una "técnica de marketing" que puede ser de "extrema derecha, de extrema izquierda, de extrema nada, y siempre de extrema estupidez". Según el expresidente, los populistas hablan de "la casta", tienen una visión "adanista" y se caracterizan por el "hiperliderazgo". Asimismo, alertó sobre la amenaza que suponen estos movimientos para la separación de poderes y la independencia judicial.
La democracia no es solo votar; son todos los valores que la conforman
En cuanto al escenario internacional, Rajoy posicionó firmemente a España y Europa del lado de las democracias liberales, oponiéndose a regímenes como los de Rusia y China. Señaló a Rusia como una dictadura y su invasión de Ucrania como "la mayor ruptura del orden internacional". Ante esta situación, llamó a la Unión Europea a trabajar por una política exterior y de defensa común para tener peso frente a potencias como Estados Unidos, China o Rusia.
El expresidente se refirió a Estados Unidos como el "pilar fundamental" del eje trasatlántico y resaltó la importancia de que Europa mantenga una relación cercana con Washington y fortalezca la OTAN. A pesar de la actual "crisis de confianza" en la Casa Blanca, Rajoy se mostró convencido de que Estados Unidos superará esta situación debido a la solidez de su sistema democrático. También respaldó las demandas estadounidenses para que Europa aumente su gasto en defensa, aludiendo a China como el verdadero adversario estratégico.
Rajoy expresó preocupación por la dificultad de atraer "gente competente" a la política, comparándola con el elevado nivel de la Transición. Criticó el "escarnio" en redes sociales, que describió como un "paraíso de los energúmenos", y llamó a un discurso público más respetuoso. Abogó por consensos en materia de inmigración y rechazó medidas extremas, afirmando que es imprescindible la llegada de trabajadores del exterior para cubrir ciertas labores.
Reflexionando sobre su gestión, Rajoy recordó las presiones en 2012 para solicitar un rescate económico, decisión que calificó como un intento de preservar la "soberanía económica" de España, alabando el consejo de Angela Merkel en ese momento. Concluyó afirmando que, en ocasiones, la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, ejemplificando con la nacionalización de bancos bajo su mandato para evitar que España quebrara.
