Revista Capital

Verano incierto a la vista: ¿cómo influirá la incertidumbre geopolítica?

La evolución de los precios de todo tipo de servicios turísticos ha continuado al alza este año, pero de forma mucho más marcada en los servicios de transporte y en alojamiento.

Verano incierto a la vista: ¿cómo influirá la incertidumbre geopolítica?
Por Mario Talavera

El español sabe que si quiere salir de vacaciones este año, será a base de exprimir cada euro que le queda, en un contexto inflacionario que eleva las facturas de la luz, encarece la cesta de la compra y convierte en un esfuerzo titánico llenar el depósito. La guerra en Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz empujan hacia las nubes el combustible, lo que se traslada a todo lo demás.

Y a todo eso, se añade un factor que se está convirtiendo en habitual cuando reina la incertidumbre geopolítica: España es un oasis de paz y seguridad para las vacaciones. Los ciudadanos de nuestro país lo sienten así, pero también lo saben los turistas extranjeros.

El turismo extranjero mantiene su avance, tal y como muestra un estudio reciente de BBVA Research. Los visitantes de otros países comenzaron el año con dudas, si bien esto cambió en marzo, en parte coincidiendo con el arranque de la Semana Santa. De tal forma, el gasto extranjero repuntó en marzo y abril hasta el 8%. Y en los primeros días de mayo, el crecimiento apunta a continuar cerca del 5%.

Por el contrario, el gasto nacional sigue desacelerándose, lo que da continuidad a la línea negativa que comenzó a registrarse a finales de 2025. Si bien es cierto que en marzo se produjo un nuevo repunte, en abril se produjo una nueva corrección, que parece continuar en mayo.

Las cifras en el caso del gasto de los turistas españoles señalan a esas conclusiones. Es decir, el incremento del gasto fue del 3% durante la Semana Santa de este año, mientras que el año anterior dicho incremento rozó el 6%.

En ese sentido, cabe preguntarse si los turistas nacionales no quieren gastar más o si directamente no pueden. En ese aspecto, la evolución de los precios de todo tipo de servicios turísticos ha continuado al alza este año, pero de forma mucho más marcada en los servicios de transporte y en alojamiento.

El INE refleja que en el primer trimestre de este año los servicios de transporte de pasajeros se encarecieron un 9%, algo más de lo que lo hicieron los alojamientos, cuya evolución al alza quedó por debajo del 8%. Así, otras categorías como la restauración o los paquetes turísticos también han sufrido variaciones de entre el 3 y el 4%.

Vuelos y queroseno, en el ojo del huracán

Al igual que se ha resentido el precio de los carburantes, también lo ha hecho el queroseno, utilizado en los aviones. La gasolina incrementó su precio hasta situarse cerca del 1,6 euros por litro, mientras que el diésel escaló aún más, un 20% en las primeras semanas de marzo, justo tras el estallido del conflicto.

Desde entonces, los precios han tendido a estabilizarse, si bien ello está teniendo consecuencias sobre las aerolíneas. A mediados del pasado mes de mayo, desde IAG se mostraban cautos, al afirmar que cuentan con el 70% del queroseno necesario para este año. No obstante, su coste se había incrementado en 2.000 millones, alrededor de un 30%.

Similares eran las cifras para Air France-KLM, así como para Lufthansa. En el caso de la primera, el coste pasará desde los 7.900 millones de euros previstos hasta los 9.300 millones. La compañía alemana, por su parte, afronta un incremento de costes de 1.700 millones.

El resto de compañías, incluidas las de bajo coste, también enfrentan una situación volátil. En muchos casos, ya se han anunciado cancelaciones de vuelos y, en otros, pequeños incrementos en los precios de los billetes.

Desde la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) señalan que el escenario es "complejo para el transporte". La subida de los precios está representando un freno en la capacidad de los viajeros para moverse.

En esa línea, el presidente afirma que: "Un incremento de costes puede provocar que muchas personas decidan no viajar y un descenso de la movilidad repercutiría en el conjunto de actividades económicas del destino".

Un informe de Protect Group llega a esa misma conclusión. El aumento de los precios, combinado con la incertidumbre económica, influyen en la decisión de compra de los turistas, especialmente en trayectos de larga distancia.

Tanto es así que, según dicho estudio, los viajeros prefieren esperar antes de confirmar su reserva. Stephen Joyce, portavoz de la compañía, subraya que "reservar un viaje supone pagar hoy por una experiencia que ocurrirá meses después; en un entorno incierto, esto genera una sensación de riesgo que frena la conversión de ventas".

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