ACS cerró la sesión de este lunes con un descenso del 5,06% en su cotización bursátil, quedando en 108,9 euros por acción. Esta caída se produce después de que su filial alemana, Hochtief, reportara una disminución del 2,8% en su beneficio neto, alcanzando los 468 millones de euros al final del primer semestre de 2026.
La capitalización bursátil de ACS se redujo a 30.176 millones de euros al cierre de la sesión, lo que representa una pérdida de 1.607 millones con respecto al viernes anterior. Sin embargo, a pesar de esta caída, las acciones de ACS han crecido un 28,34% en lo que va del año y un 89,90% a lo largo de los últimos doce meses.
Hochtief ha mejorado sus previsiones para el resto del año, esperando alcanzar un beneficio operativo de entre 1.025 y 1.100 millones de euros en 2026, frente a la estimación anterior que oscilaba entre 950 y 1.025 millones de euros. Este aumento representa un incremento del 30% al 40% en comparación con el año pasado. Durante el primer semestre, el beneficio operativo se incrementó un 35,2%, llegando a los 480 millones de euros, impulsado por un aumento del 10% en la facturación hasta los 20.100 millones de euros.
Con un aumento del 25% en nuevos pedidos, la cartera de Hochtief alcanzó un récord de 84.800 millones de euros, asegurando ingresos para los próximos dos años
Por otro lado, Alexis Bienvenu, gestor de fondos de La Financière de l'Échiquier (LFDE), advirtió que la construcción de centros de datos en Estados Unidos, actividad en la que ACS está involucrada, representa un nuevo factor de riesgo para la economía de la inteligencia artificial. Según Bienvenu, se han registrado más de 300 moratorias locales desde 2023 y, entre 2025 y el primer trimestre de 2026, proyectos de centros de datos por valor de 286.000 millones de dólares (251.267 millones de euros) han sido retrasados o cancelados, según estimaciones de Morgan Stanley.
El gestor subraya que los centros de datos para inteligencia artificial generan grandes cantidades de calor, demandando sistemas de refrigeración con alta dependencia hídrica, un problema exacerbado por las sequías y olas de calor. Además, menciona la competencia global en torno a la capacidad de cómputo como un desafío crítico: "Las capacidades de cálculo son infraestructuras esenciales para la soberanía nacional o regional, comparables a las redes eléctricas o las minas de metales raros. La rivalidad entre Estados Unidos y China alimenta una carrera por la supremacía digital." añadió Bienvenu.
