Economía

Pobres, migrantes y jóvenes: la agenda social de León XIV entra en la economía

En su visita a España, el Papa desplaza el debate moral desde la sacristía al Congreso, la empresa, el empleo, la vivienda y la integración migratoria. Su mensaje llega a un país que crece, pero donde uno de cada cuatro residentes sigue en riesgo de pobreza o exclusión

Por Marta Díaz de Santos

La visita de León XIV a España ha empezado por la puerta institucional, pero ha querido leerse desde la periferia. Palacio Real, Congreso de los Diputados, Movistar Arena, plazas multitudinarias y, en el horizonte inmediato, Canarias: el itinerario del Papa entre el 6 y el 12 de junio es una intervención en la conversación económica de un país que presume de crecimiento y empleo, pero arrastra tres fracturas sociales difíciles de maquillar, como la pobreza persistente, la integración migratoria y la precariedad juvenil. La Santa Sede ha planteado el viaje como una ruta de Madrid a Barcelona y las Islas Canarias, con paradas simbólicas en instituciones, cultura, economía, jóvenes y migración.

Antes de hablar a empresarios, sindicatos o diputados, León XIV visitó CEDIA 24 Horas, el centro de Cáritas Madrid que atiende a personas sin hogar y migrantes. Allí lanzó una frase: "la caridad no admite demoras", una advertencia contra una forma de gestión pública y empresarial que posterga la vulnerabilidad hasta convertirla en coste estructural. En el mismo acto, el Papa vinculó caridad y justicia, y criticó las "generalizaciones" nacidas de posicionamientos políticos y económicos sobre los pobres.

CEDIA representa una economía que no aparece en los agregados del PIB. Hablamos de madres solas, permisos de residencia, empleo informal, sinhogarismo, redes de apoyo, voluntariado y trámites administrativos. En su discurso, León XIV habló de testimonios "dolorosos" y de vidas reconstruidas gracias a una puerta abierta. En términos económicos, describía lo que el debate público suele llamar inclusión; es decir, transformar gasto asistencial en autonomía, documentación, trabajo, vivienda y dignidad.

España llega a esta visita con una paradoja reconocible para cualquier analista económico. El mercado laboral mantiene cifras históricas de afiliación, pero la pobreza apenas cede. La Encuesta de Condiciones de Vida del INE situó la tasa AROPE (riesgo de pobreza o exclusión social) en el 25,7% de la población residente en 2025, solo una décima menos que el año anterior. La EPA del primer trimestre de 2026 elevó el número de parados hasta 2.708.600 personas.

La segunda parada relevante ha sido política. En el Congreso, León XIV se ha convertido en el primer pontífice en dirigirse al hemiciclo español. Durante su intervención ha hablado de leyes, dignidad del trabajo, política social, bien común, familia, educación, migración y paz. Al abordar el "trágico drama migratorio", pide una respuesta que mire a las personas y vaya más allá de la mera gestión de flujos. Reclama vías seguras y legales, acogida respetuosa, integración real y, al mismo tiempo, el derecho a no verse obligado a abandonar el propio país por falta de paz, seguridad o condiciones de vida dignas.

El encuentro "Tejer redes", celebrado en el Movistar Arena con representantes de la cultura, el arte, la economía y el deporte de ayer, fue probablemente el acto donde la agenda social entró de forma más explícita en el lenguaje económico. León XIV habló ante una sociedad civil en la que coincidían figuras culturales, deportistas y agentes económicos. El acto reunió a líderes de la empresa, sindicatos y academia, entre ellos representantes de CEOE, UGT y CCOO. El Papa pidió que la empresa reconozca "la dignidad de la persona" y que el progreso tecnológico tenga en cuenta a ancianos, pobres y quienes no tienen voz.

En su encíclica Magnifica Humanitas, firmada en mayo, ya había situado la inteligencia artificial, el trabajo y la justicia social dentro de la doctrina social de la Iglesia. El texto advierte contra la concentración de poder digital y sostiene que los principios de dignidad, bien común, solidaridad y justicia social son criterios para juzgar el nuevo escenario tecnológico. En Madrid, ese marco dejó de ser abstracto y se aplicó al empleo, la comunicación, la empresa, la educación y la democracia.

El guiño a los jóvenes

La referencia a los jóvenes completa este triángulo. En la vigilia de la Plaza de Lima, León XIV los llamó a no dejarse arrebatar la vida por la riqueza, el placer o el poder, y a no caer en indiferencia, violencia o mentira. También alertó de las redes sociales como espacio de engaño y pidió buscar la verdad.

La juventud es también la prueba de estrés del modelo productivo. Un país puede crecer y seguir bloqueando la movilidad social si el acceso a vivienda, empleo estable y formación útil se convierte en privilegio. Por eso la insistencia del Papa en educación, verdad, trabajo y comunidad no es un apéndice religioso: conecta con la productividad, la salud democrática y la sostenibilidad fiscal. Sin jóvenes emancipados, no hay natalidad suficiente; sin natalidad ni inmigración integrada, no hay base laboral para pensiones, cuidados ni servicios públicos.

La migración es el capítulo donde esa tensión se vuelve más visible. El programa oficial reserva para Canarias uno de los momentos más simbólicos del viaje, con la visita al muelle de Arguineguín y a espacios vinculados a la acogida migratoria. Vatican News ya había señalado que la visita a las Islas Canarias sería el punto álgido del tema migratorio, en una ruta atlántica marcada por tragedias humanas y familiares.

Según el Ministerio del Interior, entre el 1 de enero y el 31 de mayo de 2026 llegaron a España 10.224 migrantes de forma irregular por vía marítima y terrestre, frente a 15.769 en el mismo periodo de 2025. En Canarias, las llegadas por vía marítima bajaron de 10.983 a 3.184 en ese periodo. Pero la reducción de entradas no equivale a una reducción automática del riesgo: Caminando Fronteras contabilizó 3.090 muertes en los cruces de la Frontera Occidental Euroafricana entre enero y mediados de diciembre de 2025.

Además, el informe del Consejo Económico y Social sobre la realidad migratoria en España subraya que el crecimiento de la población reciente se explica casi exclusivamente por la inmigración, en un país con saldo natural negativo, y advierte de que la población extranjera presenta mayor tasa de actividad, pero también más precariedad, temporalidad, desempleo y sobrecualificación.

La agenda de León XIV, por tanto, obliga a mirar la migración desde dos planos a la vez. El primero es moral: las personas no son flujos. El segundo es económico: una economía envejecida necesita trabajadores, contribuyentes, cuidadores, emprendedores y consumidores. La cuestión no es si España necesita migración, sino si será capaz de convertirla en integración, productividad y cohesión, o si la dejará atrapada en irregularidad, empleo sumergido, vivienda hacinada y discursos de rechazo.

En el Palacio Real, el Papa ya había dejado una pista sobre su lectura de España y Europa: pidió abandonar narrativas divisivas y pasar de las simplificaciones a la complejidad. También reclamó a quienes tienen responsabilidades económicas, políticas e institucionales un "cambio de rumbo" en inversiones destinadas a escuela, universidad, investigación, comunidades locales y sociedad civil.

La economía española ha aprendido en los últimos años a crear empleo y resistir mejor que otras economías europeas. Pero la visita papal nos lleva a revisar la calidad humana del crecimiento. ¿Reduce la pobreza? ¿Integra al migrante? ¿Da futuro al joven? ¿Reconoce al trabajador como persona y no como factor más de la ecuación? ¿Usa la tecnología para ampliar capacidades o para excluir más rápido?

 

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