El Banco de España ha evaluado el impacto del Real Decreto-ley aprobado por el Gobierno español para mitigar las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Próximo. Este análisis resalta un efecto macroeconómico positivo a corto plazo, aunque señala que el diseño de las medidas, al no estar focalizado en los hogares más vulnerables, limita su eficacia redistributiva. En el informe presentado, el organismo sugiere que
alternativas más focalizadas permitirían alcanzar un grado de protección adecuado y reducir distorsiones en las señales de precios relativos
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El Banco de España ha documentado cómo las medidas fiscales del decreto tienen un impacto temporal al suavizar las fluctuaciones de la inflación causada por el alza de los precios energéticos. La reducción en la imposición de la energía disminuye directamente la inflación, aunque su eventual reversión revertiría este efecto, generando una volatilidad en los precios a lo largo del horizonte de proyección. En concreto, el informe prevé que la inflación se reduzca cinco décimas en 2026, pero que la retirada de dichas medidas la incremente nuevamente en 2027.
En cuanto al Producto Interior Bruto (PIB), el Banco de España estima que las medidas proporcionarán un impulso al crecimiento del 0,3% en 2026, pero una desaceleración del 0,1% en 2027, atribuido a la retirada del estímulo fiscal. Este comportamiento refleja cómo las medidas fiscales actuales impulsan la demanda interna al mejorar la renta disponible de los hogares y fomentar ciertas inversiones en 2026, aunque su efecto desvanece en el año siguiente. El coste fiscal de estas medidas, en términos presupuestarios, se aproxima al 0,15% del PIB debido a la reducción generalizada de impuestos energéticos y el 0,14% correspondiente a ayudas directas y subvenciones.
En resumen, el informe del Banco de España destaca que el Real Decreto-ley cumple con su objetivo de estabilizar la economía a corto plazo, pero plantea dudas sobre su eficacia a largo plazo si no se enfoca más en las necesidades de los hogares más vulnerables. Conclusivamente,
el impacto neto de estas medidas tiende a ser prácticamente nulo sobre la inflación en el horizonte de proyección
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