La firma de consultoría Alvarez & Marsal (A&M) ha estimado que la reducción de los requerimientos de capital al sector financiero europeo por parte del Banco Central Europeo (BCE) en 100 puntos básicos podría liberar aproximadamente un billón de dólares en la eurozona. Según Eduardo Areilza, director sénior de A&M, este monto equivale al volumen total de crédito en España. Sin embargo, Fernando de la Mora, director general de la consultora, considera poco probable que se produzcan tales reducciones.
La consultora advierte que la regulación europea podría estar afectando la competitividad bancaria respecto a Estados Unidos.
De la Mora observa que la banca europea está perdiendo competitividad frente a la estadounidense, que disfruta de mayores flexibilidades de capital en su país de origen. Contrariamente a la expectativa de reducción de los requerimientos, se espera que los supervisores europeos aumenten el umbral de capital CET1 en 105 puntos básicos, lo que podría restringir la capacidad total de activos en 1% en la zona euro, unos 200 mil millones de dólares.
En Estados Unidos, la Administración Trump persigue la desregulación y podría reducir el CET1 en 168 puntos básicos, liberando activos nuevos por valor de 2,6 billones de dólares, lo que equivale aproximadamente a la mitad del tamaño de JP Morgan. La banca estadounidense, según De la Mora, destina todo su capital excedente a nuevos préstamos, una estrategia que Europa no sigue.
Por otra parte, la firma señala que el sector bancario español sostiene una posición favorable, aunque desafíos externos como el conflicto en Irán podrían alterar esta situación. En este contexto, De la Mora destaca que los ingresos de la banca privada y los seguros se perfilan como áreas claves de crecimiento. En el ejercicio anterior, la banca española logró una ratio de eficiencia media del 39%, pero A&M establece un nuevo objetivo del 30%. La reducción de costes se enfocará en la implementación de la Inteligencia Artificial.
Areilza subraya que la aplicación de la IA no debería afectar directamente el empleo en el sector, previendo ajustes principalmente con la jubilación de empleados mayores que perciben los salarios más elevados. No obstante, De la Mora sostiene que la tendencia de reducción de personal continuará y que alcanzar un 30% de eficiencia podría permitir una mayor distribución de capital entre los accionistas, a través de dividendos o recompras de acciones.
