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Enrique Riquelme, la fortuna del empresario detrás de Cox

El fundador de Cox ha construido su patrimonio entre los negocios familiares de áridos, la expansión en América Latina y su apuesta por la energía y el agua

Por Redacción Capital

Enrique Riquelme Vives es uno de los empresarios españoles que más rápidamente ha ganado relevancia en el panorama económico nacional e internacional durante los últimos años. Nacido en Cox (Alicante) en 1989, ha construido una trayectoria ligada al desarrollo de infraestructuras, la energía renovable y la gestión del agua, sectores que han servido de base para la creación de una fortuna que diversas estimaciones sitúan en torno a los 1.000 millones de euros.

Sus orígenes empresariales se encuentran en la Vega Baja alicantina, donde su familia desarrolló durante décadas actividades relacionadas con la construcción, las canteras, la extracción de áridos y el sector inmobiliario. Aunque la experiencia y los recursos acumulados por generaciones anteriores le proporcionaron una primera aproximación al mundo de los negocios, la dimensión de su patrimonio actual está vinculada sobre todo a la expansión internacional que emprendió siendo todavía muy joven.

El punto de inflexión llegó en América Latina. Tras desarrollar actividad empresarial en distintos países de la región, Riquelme se estableció en Panamá, donde impulsó el Grupo El Sol, una compañía especializada en minería, áridos, cemento, hormigón e infraestructuras. La participación de esta empresa en grandes proyectos constructivos, especialmente como suministradora de materiales para la ampliación del Canal de Panamá, supuso una oportunidad extraordinaria de crecimiento y consolidación financiera. Aquella experiencia permitió acumular capital, ampliar contactos internacionales y adquirir conocimientos en la gestión de proyectos de gran envergadura.

Con esa base económica, el empresario alicantino decidió apostar por un sector con gran potencial de crecimiento: la energía solar fotovoltaica. En una época en la que las renovables todavía no habían alcanzado la dimensión actual, comenzó a participar en importantes proyectos energéticos en Latinoamérica. Esta estrategia cristalizó en 2014 con la creación de Cox Energy, una compañía orientada al desarrollo, construcción y explotación de instalaciones solares en distintos países de Europa y América.

El crecimiento de la empresa fue constante gracias al desarrollo de parques fotovoltaicos y a la firma de contratos de suministro energético a largo plazo. A medida que aumentaba su presencia internacional, Cox fue ampliando su actividad hasta convertirse en un grupo diversificado con intereses en generación eléctrica, comercialización energética, infraestructuras hidráulicas, desalación y gestión del agua.

Uno de los movimientos más relevantes en esta evolución empresarial llegó en 2023 con la adquisición de activos procedentes de Abengoa, histórica compañía española de ingeniería que atravesaba una profunda crisis financiera. La operación permitió incorporar tecnología, experiencia técnica y proyectos internacionales que reforzaron significativamente la posición de Cox en mercados estratégicos. Para muchos analistas, esta compra marcó el paso definitivo de la compañía desde una empresa centrada en renovables hacia un grupo industrial con vocación global.

La salida a bolsa de Cox en 2024 constituyó otro hito. La operación facilitó la captación de recursos para financiar nuevos proyectos y también otorgó una valoración pública al grupo empresarial. Como sucede con numerosos grandes empresarios, buena parte de la riqueza atribuida a Riquelme está vinculada al valor de las acciones que controla y a las participaciones que mantiene en las diferentes sociedades del grupo.

Otro aspecto que explica el crecimiento de su patrimonio es la capacidad para identificar oportunidades en sectores considerados estratégicos para las próximas décadas. La transición energética, la seguridad hídrica y la necesidad de nuevas infraestructuras han impulsado inversiones multimillonarias en todo el mundo. Cox ha tratado de posicionarse precisamente en la intersección de esos tres ámbitos, ofreciendo soluciones integradas que combinan energía, agua y servicios industriales.

Además, la compañía ha reforzado su perfil internacional mediante operaciones corporativas de gran tamaño, especialmente en América Latina, donde mantiene una presencia consolidada. Esta expansión ha permitido diversificar riesgos y aprovechar mercados con fuertes necesidades de inversión en infraestructuras básicas, un factor que ha contribuido al crecimiento sostenido del grupo durante los últimos años.

Pese a la atención mediática que despierta su figura, no existe una valoración oficial y pública de su patrimonio personal. Las cifras difundidas por distintos medios especializados son estimaciones basadas en el valor bursátil de Cox, sus participaciones empresariales y otros activos privados. Por ello, cualquier cálculo sobre su fortuna debe interpretarse con cautela.

Lo que sí parece fuera de duda es el origen principal de esa riqueza. Más allá del respaldo de una familia con tradición empresarial, la fortuna de Enrique Riquelme se ha construido fundamentalmente a través de negocios ligados a los materiales de construcción, las infraestructuras, la energía solar, la gestión del agua y la expansión internacional de Cox. Una trayectoria que lo ha convertido en uno de los empresarios españoles más destacados de su generación y en una figura cada vez más presente en los grandes debates económicos y empresariales de España.

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