IG4 Capital ha confirmado que dispone de los recursos financieros necesarios para convertir en efectivo la deuda de Raízen, lo que le permitiría controlar más del 50,1% del capital social de esta fabricante brasileña de etanol a partir de caña de azúcar. Paulo Mattos, socio fundador de IG4, afirmó en una entrevista para 'Bloomberg' que esta oferta está activa y en fase de negociación, ofreciendo una solución inmediata a los interesados.
El directivo aclaró que tienen hasta marzo de 2027 para concretar la adquisición de la deuda y destacó su compromiso de respetar el plan de reestructuración ya aprobado. Este plan contempla que Raízen transforme el 45% de su deuda en aproximadamente el 80% del capital social. Mattos enfatizó que no emprenderán acciones hostiles hacia acreedores o accionistas, y que las condiciones de la operación, incluyendo el precio, serán negociables. No obstante, advirtió que el precio podría ser inferior al valor de mercado.
IG4 persigue el control de Raízen y planea la instalación de un nuevo equipo directivo, más allá de ofrecer solo asesoramiento o financiación a los acreedores. La firma opina que el grupo de acreedores está demasiado fragmentado y lleno de conflictos para que la reestructuración se lleve a cabo sin un inversor principal. En este sentido, las acciones obtenidas se colocarían en un fondo de inversión, proporcionando a los acreedores alternativas de recibir efectivo, participaciones en el fondo o derivados vinculados a futuras ventas.
IG4 Capital planea establecer un nuevo equipo para liderar Raízen con la reestructuración propuesta, ante un grupo de acreedores fragmentado y conflictivo
Según Hélio Novaes, consejero delegado de IG4, las negociaciones avanzan con algunas entidades bancarias, quienes en su mayoría buscan acciones del fondo, mientras otras prefieren derivados. Las conversaciones han incluido discusiones sobre el precio y el volumen de participación.
A comienzos de mes, Raízen obtuvo el respaldo de sus acreedores para llevar a cabo una reestructuración extrajudicial de una deuda de 65.140 millones de reales (aproximadamente 11.002 millones de euros). La empresa, una alianza entre Shell y Cosan, ha enfrentado dificultades tras inversiones fallidas en etanol y combustibles de aviación, además de sufrir las consecuencias de altos intereses y malas cosechas en Brasil.
En cuanto a la exposición española, según adelantó Europa Press el 11 de marzo, Banco Santander y BBVA son los principales acreedores españoles. Banco Santander y sus filiales poseen una exposición de 374,6 millones de euros en operaciones relacionadas con la energética, mientras que la sucursal de BBVA en Nueva York sufrió un impacto de 201,7 millones de dólares (177,3 millones de euros) debido a un plan de pensiones a largo plazo. Ambos bancos están de acuerdo con el plan de reestructuración.
